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Una manera distinta de leer...

Encuentro con Maimouna N’Diaye, miembro del Jurado de largometrajes

Directora de documentales y actriz comprometida, la llaman “la heroína del cine africano”, que justamente representa en el Jurado de largometrajes, presidido por Alejandro G. Iñárritu. Maïmouna N’Diaye evoca su compromiso, su lucha por los derechos de las mujeres y la representación del cine africano en el extranjero.

¿Su trayectoria como directora y actriz comprometida tendrá alguna influencia sobre la manera en la que observará la Selección?

Voy a ver las películas como amante del cine simplemente y ya veré qué es lo que más me emociona. Daré rienda suelta a mi sensibilidad y abriré mi corazón para descubrir las películas.

La Competición incluye una película africana, Atlantique (Atlantics). Además, es la primera vez que se selecciona a una directora africana, y de origen senegalés como su padre. ¿Qué representa esto para usted?

Está bien, es un primer paso. Evidentemente no es suficiente, pero me siento muy orgullosa de ver a la primera mujer africana seleccionada en Competición. Espero que esta primera etapa abrirá la puerta a más películas del continente negro. Hay que distinguir entre África del norte y África subsahariana, y creo que esta debería estar un poco más representada.

¿De dónde cree que viene ese desequilibrio?

No diría que es un desequilibrio, creo que tiene que ver con la historia del cine en nuestro continente, porque allí es mucho más joven que en Occidente. De manera general, se piensa que en África tenemos otras prioridades, que debemos atender otras urgencias antes del cine. Pero en realidad, me parece que la cultura, en particular el cine, puede ayudar a resolver muchos problemas sociales. El cine es un reflejo del mundo, un idioma universal, evidentemente con las características propias de cada cultura, pero ayuda promover cambios.

De manera general, ¿qué opina de la representación del cine africano a nivel internacional?

No está lo suficientemente representado, es un hecho. Probablemente se debe a una falta de financiación y producción, con respecto al tamaño del continente. Pero creo que con el paso del tiempo, y sobre todo gracias a la nueva generación de cineastas, habrá más recursos. Los nuevos directores hacen películas de su época, adaptadas a su realidad; películas que invitan a soñar, a pensar a cuestionarse. Es importante hacer películas con las que nos identifiquemos.

Para mí, el cine es un arma de reconciliación masiva.

La injusticia es uno de los temas frecuentes de su filmografía. ¿Considera al cine como un medio de resistencia?

Para mí, el cine es un arma de reconciliación masiva. Utilizo ese arte para demostrar o decir a gran escala lo que las minorías no pueden expresar. En ese sentido, sí, soy una artista comprometida y eso me satisface.

¿Qué puede decirnos de su papel de abogada en l’Œil du Cyclone? ¿Qué imagen muestra la película del continente africano?

He tenido la suerte de interpretar a mujeres fuertes a lo largo de mi carrera. Eso es importante porque en África no se muestra lo suficiente la función de “pilar” que cumplen las mujeres. No hay ningún interés en mostrar lo importantes que son para la cohesión social y familiar. Construí el personaje de la abogada a medida que avanzaba en la pieza de teatro que inspiró la película. Para ese personaje, me entrevisté con abogadas africanas que me explicaron que muchos hombres no querían que los defendieran porque no pensaban que tenían la capacidad para hacerlo. Ese papel me gustó mucho. Muestra que la existencia de una persona es un todo, que las mujeres son capaces de hacer las mismas cosas que los hombres. A menudo se cree, sobre todo en África, que si se da el poder a las mujeres, entonces la sociedad desciende a su nivel. Al contrario, esto permite dialogar y avanzar juntos. En África hasta ahora, las actrices solo interpretan a mujeres sin poder, sumisas, que no tienen voz. Paradójicamente, en la verdadera sociedad tradicional, las mujeres tienen el poder. Es necesario tomar consciencia de que solo seremos mejores si aprendemos a hacer las cosas juntos.

¿Puede hablarnos de sus proyectos?

Hace poco escribí un monólogo titulado “Mots pour maux”, la historia de una mujer que perdió confianza en ella misma a causa de la violencia que sufrió cuando era niña. Me inspiré en los testimonios de las mujeres que conocí cuando hice el documental “Le Fou, le Génie et le Sage”. Después de algunas representaciones en Uagadugú, recibí mensajes de mujeres que se sintieron identificadas con la historia. Eso me dio confianza. Entonces me di cuenta de que mi carrera se había convertido en un compromiso.

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