Por no entender que la enfermedad del SARS-CoV-2 tiene una fase viral y una inflamatoria, no hemos podido establecer los tratamientos en una forma adecuada, aseguró el infectólogo Francisco Moreno Sánchez al impartir en vivo el 20 de noviembre, la conferencia Actualizaciones para el tratamiento del COVID-19, que forma parte del ciclo Viernes viral, coordinado por el miembro de El Colegio Nacional, Antonio Lazcano.

Explicó que la fase viral es la de mayor replicación del virus en la vía respiratoria y, por lo tanto, es cuando las personas son más contagiosas. Es en esta etapa de la enfermedad en la que se tiene que hacer el diagnóstico si se quiere tener antivirales efectivos como el remdesivir, los anticuerpos monoclonales o el plasma convaleciente. Si se emplean antivirales cuando el problema del paciente ya es una respuesta inflamatoria grave el resultado no será el mismo.

“No vamos a tener el mismo efecto, el daño viral ya desapareció y es nuestro propio sistema inmune el que está generando esa respuesta inflamatoria tan severa que lleva a la falta de oxigenación y a la falla orgánica múltiple, es ahí donde vemos a los marcadores de inflamación elevados y es ahí donde se deben de utilizar medicamentos inmunorreguladores como los corticoesteroides que han demostrado beneficio, porque son importantísimos para controlar esta respuesta inflamatoria.”

Agregó que, si se quiere ser muy purista, existe una tercera fase de la COVID-19, la post-COVID, que puede ser la hospitalización prolongada que provoca en las personas sobreinfecciones bacterianas y la aparición de hongos como la aspergilosis pulmonar, resultado de la alteración inmunológica que está produciendo la enfermedad. “Es por eso que los protocolos de investigación deben de tomar en cuenta muy bien los días de infección y para ello tenemos que tener diagnósticos tempranos, identificar a los pacientes que pueden haber estado en contacto con alguien e identificar la fase viral.”

Durante su ponencia, el especialista del Centro Médico ABC comentó que desafortunadamente México decidió llevar la pandemia de una forma muy peculiar, colocó primero a la economía y en un segundo lugar a la ciencia, por lo tanto, las pruebas que se realizan son escasas. “Cuando uno no hace pruebas, no detecta los casos asintomáticos y además no puede establecer cuándo ocurren los picos de la pandemia, cuánto dura ese pico y cuándo se puede reabrir la economía del país. Para esta enfermedad la única forma de tener el diagnóstico de lo que está pasando es haciendo pruebas, porque sólo así se puede lograr el control.”

“En México el 15 de mayo llegamos, por primera vez, a los 2 mil 500 casos reportados en un día, desde ese momento a la fecha no hemos tenido días con menos de 2 mil 500 casos, la pandemia nunca se ha domado, no hemos tenido un nuevo brote, tenemos un repunte de lo que había.”

El experto en Medicina Interna por el Centro Médico ABC puntualizó que México apostó por no tener una saturación de camas, lo que no analizó con detenimiento, porque esta no es una enfermedad que requiere camas de hospital, esta es una enfermedad que requiere la atención de medicina crítica, terapia intensiva, infectólogos, neumólogos y cardiólogos, un grupo de especialistas con la capacidad de atender pacientes críticos.

“De cada 100 personas que van a tener síntomas, 75 tendrán un cuadro de leve a moderado, esto habla de que su sistema inmune será capaz de resolverlo sólo. Ha sido difícil evaluar los medicamentos con los pacientes asintomáticos, porque sabemos que, si el 75% se va a curar a pesar del doctor, el utilizarlos puede complicar las pruebas de tratamientos nuevos que pudieran ser útiles para ellos. Los pacientes que tienen casos severos requieren de un procedimiento muy agresivo, porque de otra forma existe una alta mortalidad en esos individuos.”

“La enfermedad es totalmente respiratoria, de ahí la importancia de usar el cubrebocas. Hoy en día la vacuna, el tratamiento, la forma de prevenir la enfermedad es el cubrebocas, se ha demostrado que, si usas cubrebocas, a pesar de que otra persona esté dispersando el virus, tu carga viral puede ser lo suficientemente baja para que tengas una enfermedad leve o moderada, porque el cubrebocas puede minimizar o disminuir el daño que puedes tener por el contagio.”

En palabras de Francisco Moreno Sánchez México está débil en medicina especializada, a eso se deben los índices de mortalidad del 10%.  Agregó que la enfermedad de COVID-19 se tiene que clasificar en leve, severa y crítica para evitar saturar los sistemas de salud.

“La prevención es fundamental, ésta es la mejor medicina en un sistema de salud lastimado y agotado. Necesitamos hacer que el uso de cubrebocas sea una medida general, necesitamos evitar que las situaciones de aglomeramiento sean parte de nuestras nuevas formas de vivir, mantener la higiene de manos, hacer más pruebas y saber de los casos cuáles son los que tienen esos factores de riesgo que requieren un seguimiento estrecho, un monitoreo a través de oxímetros y un médico, y llevar a estos pacientes cuando lo requieran a una hospitalización temprana. Estas estrategias urgen.”

Hizo énfasis en que es importante estar conscientes de que la enfermedad va evolucionando en días y que si no somos capaces de poder identificar el momento en el que está el paciente no se podrá definir cuál es el mejor tratamiento para él.

La conferencia Actualizaciones para el tratamiento del COVID-19, se encuentra disponible en la página de YouTube de El Colegio Nacional: elcolegionacionalmx.