En la FIL Guadalajara 2023, Concepción Company presenta libro colectivo que narra cómo se construyó el español en América

Cultura
  • La presentación de Hablar y vivir en América (El Colegio Nacional/IIE-UNAM, 2023) contó con la participación de Mariana H.  
  • El volumen ha sido reconocido por los premios García Cubas, en la categoría de libro de divulgación y categoría de Libros Científicos y Técnicos Ilustrados.  
  • “Este es un libro colaborativo y colectivo donde nos preguntamos ¿cómo se construyó la actual América?”: Concepción Company. 

Nadie sabe con certeza cuándo llegó el idioma inglés a Australia o a Estados Unidos; sin embargo, el español tiene una fecha de nacimiento definida: el miércoles 12 de octubre de 1492, a las 4:45 de la mañana, cuando Cristóbal Colón y su tripulación arribaron a las costas de las Antillas. El periodo de gestación de la lengua española en América duró aproximadamente nueve semanas y se llevó a cabo a bordo de los barcos que zarparon de los puertos de Palos de la Frontera, España, y navegaron hasta las costas americanas.

Durante estos viajes, también se gestó la América actual, según señaló la lingüista Concepción Company Company, miembro de El Colegio Nacional, durante la presentación del libro Hablar y vivir América (El Colegio Nacional / Instituto de Investigaciones Filológicas-UNAM, 2023). Esta fue la primera participación de El Colegio Nacional en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) de 2023.

Hablar y vivir en América es un libro que desentraña los orígenes del español en América, analiza cómo la vida a bordo de los barcos que cruzaban hacia América configuró nuestros modos de hablar, y explora cómo el español fue vehículo de comunicación para grandes contingentes humanos, tanto hispanohablantes nativos como no hispanohablantes, que contribuyeron a la construcción de sociedades, culturas y formas de entender el mundo.

En el volumen participan especialistas en filología, lingüística, biología, letras hispánicas, etnohistoria y otras especialidades. Así, desde un enfoque multidisciplinario, los 13 capítulos que conforman Hablar y vivir en América abordan los más de 500 años de historia del español en América. En palabras de Company Company, “este es un libro colaborativo y colectivo donde nos preguntamos ¿cómo se construyó la actual América?”.

Company Company señaló que el primer espacio verdaderamente globalizado fueron las travesías trasatlánticas que partieron de España hacia América. Gracias a estos viajes fue posible la configuración del español tal como lo conocemos. Incluso, muchas de las palabras que hoy utilizamos derivan de estos viajes.

Por ejemplo, explicó la colegiada, la palabra ‘chusma’, que no tenía ninguna connotación negativa; a bordo de los barcos esta palabra hacía referencia a los grumetes, los peones del barco. “Los grumetes no obedecían las órdenes del almirante, porque no lo entendían”, ya que, generalmente, hablaban francés o alemán.

“Los almirantes, al no ser acatadas sus órdenes, imponían castigos tremendos, por lo que los grumetes se sublevaban. Entonces, ahí, en los barcos, tenemos los primeros testimonios de cómo se insultaban los marinos al alzarse en grandes sublevaciones, que surgían porque no se entendían”.

Otras palabras que derivan de estos viajes transatlánticos son ‘náusea’, que era conocida como la enfermedad que producen el precipitado movimiento de las olas en alta mar; mientras que la expresión ‘hacer mi rancho’ surge de cuando “los pasajeros –franceses, italianos, españoles, catalanes– a indias, al acomodar sus baúles, decían que iban a ‘hacer mi ranchito’. Pero, cuando llegaban las tempestades o los atacaban los piratas, tenían que romper el rancho, zafarlo, de ahí surge la palabra `zafarrancho’”, explicó la colegiada, que estuvo acompañada por Mariana H, escritora, periodista y conductora de radio, así como de Alejandro Cruz Atienza, director editorial de El Colegio Nacional.

El paisaje lingüístico en la Nueva España 

Hablar y vivir en América contiene un capítulo dedicado al paisaje lingüístico durante el siglo XVI. En lingüística, el concepto “paisaje lingüístico” hace referencia al entorno visual en el cual se encuentran las lenguas, éste puede manifestarse a través de letreros, anuncios, señales y cualquier forma de comunicación visual que contenga texto.

“Durante el siglo XVI, que fue medianamente culto, un hombre, a lo largo de toda su vida –aproximadamente 60 años–, habría estado en contacto con tres tipos de texto: una carta, que seguramente no escribió, porque la mayoría de la población era analfabeta; un testamento, si acaso tenía alguna propiedad; y un juicio, si estuvo involucrado en algún proceso judicial. Mientras que hoy, en el siglo XXI, en un solo día, una persona que no es culta está expuesta 25 textos, aproximadamente: mensajes de WhatsApp, redes sociales, anuncios”, subrayó Company.

De acuerdo con la colegiada, lo anterior se explica por los procesos de alfabetización que se impulsaron a lo largo del siglo XIX y que “fueron una inquietud del espíritu ilustrado que llegó a América muy entrado el siglo XVIII”.

En el último repaso que hizo Company Company sobre el libro, señaló que para las despedidas no existían modos de cortesía como los besos y los abrazos, ya que estas fórmulas son un invento de la modernidad, “en las cartas —que eran muy ansiadas porque tardaban muchísimo tiempo para llegar de España a América—, la sociedad no se mandaba abrazos y mucho menos besos, entonces es un invento de la vida cotidiana: somos hijos del ayer: un suspiro en la historia de la lengua”, concluyó la colegiada.

Pocos meses después de la publicación Hablar y vivir en América, el volumen recibió el Premio Antonio García Cubas, en la categoría de libro de divulgación. El jurado, compuesto por escritores, editores y especialistas en historia, arqueología, antropología y lingüística, seleccionó estas obras como ganadoras debido a su valioso aporte intelectual, la organización y presentación de la información que incluyen, y la meticulosidad en su edición, diseño, trabajo artístico, impresión y acabados. Posteriormente, el libro recibió el Premio CANIEM al Arte Editorial, en la categoría de Libros Científicos y Técnicos Ilustrados.