En la celebración del Día Nacional del Maíz, las secretarías de Medio Ambiente y Recursos Naturales y de Cultura, así como la Coordinación Nacional Memoria Histórica y Cultural y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) hicieron un llamado a la acción para defender nuestros cultivos originarios, que son parte de nuestra herencia histórica.

La secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, María Luisa Albores González, manifestó que la dependencia a su cargo reafirma el compromiso de mantener la soberanía de nuestros recursos naturales, en especial del maíz y de las especies que lo acompañan, como el frijol, el chile, la calabaza, el jitomate y el amaranto, entre otros, así como proteger los recursos genéticos del país y el conocimiento que campesinas y campesinos han desarrollado sobre ellos por siglos.

La titular de Semarnat recordó las instrucciones del presidente Andrés Manuel López Obrador de evitar el uso de transgénicos y fortalecer las regulaciones que protejan la bioseguridad de este y otros cultivos frente a las amenazas que entraña la agricultura industrial.

Destacó la necesidad de reconstruir las relaciones entre las comunidades rurales tradicionales y el maíz, además de revalorar y resignificar la importancia de este grano para nuestra identidad cultural con el fin de lograr su rescate y protección para, finalmente, volver a un equilibrio sustentable entre su producción y su consumo. Por lo tanto, precisó, Semarnat seguirá impulsando la agroecología como una técnica de cultivo sano ambientalmente y benéfico para la salud humana.

“Como mexicanas y mexicanos somos gente del maíz. Nuestra mesa no se entiende sin la tortilla, nuestra dieta no está completa sin el maíz”, puntualizó Albores González.

Por su parte, la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto Guerrero, se congratuló de que desde el gobierno y mediante políticas públicas haya una defensa de nuestro maíz, espejo de la propia diversidad que nos conforma como nación.

Resaltó la necesidad de recuperar la variedad y cultura alimentaria de nuestras comunidades indígenas, que nos hacen únicos como mexicanos y como individuos. Todas la formas de vida que nos da la milpa es lo que nos da esta riqueza y a la vez este policultivo es lo que se entiende como comunidad, dijo.

“Volver a valorar este acto soberano de cultura alimentaria es algo urgente, pues no tendríamos los fallecimientos que se han registrado en la pandemia, si no hubiéramos abandonado nuestra cultura alimentaria y la relación sana con la naturaleza y con lo que comemos”, enfatizó.

En su intervención, el coordinador de Memoria Histórica y Cultural de México, Eduardo Villegas Megías, llamó a fortalecer la lucha ideológica que significa defender los procesos del campo, a los productores, a las mujeres que han logrado la domesticación de un producto fundamental para la memoria histórica y la alimentación de México: el maíz.

El funcionario federal lamentó el escenario sociopolítico en México que está desintegrando los lazos comunitarios con la tierra: “La migración del campo a las ciudades nos ha empobrecido a todos como sociedad, nuestra alimentación se ha visto seriamente empobrecida”, apuntó.

Recordó que uno de los compromisos del presidente de México es la recuperación de la memoria y que eso significa tener una postura clara para defender y visibilizar nuestros procesos de alimentación original, desde el campo, desde las mujeres y productores, con los que tenemos una deuda histórica.

Agregó que la Coordinación que dirige cuenta con el proyecto “Nuestra Riqueza” que ha conmemorado al maíz, al frijol y que lo hará con el amaranto y el nopal en lo que resta de 2020: “hay que hacer milpa y me sumo, porque sin maíz, no hay país”.

En su ponencia, la directora general del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Elena Álvarez-Buylla Roces, reiteró el compromiso del Conacyt con la salud y la soberanía alimentaria, y recordó que estos temas forman parte de los Programas Nacionales Estratégicos (Pronaces) que impulsa el Consejo.

Explicó que México dejó de ser soberano en producción de maíz y que la crisis alimentaria se agudizó a partir del incremento en la importación y uso de maíces transgénicos.

Con datos científicos, dijo que casi el 30% de las tortillas industrializadas contienen glifosato, un agrotóxico empleado en los sembradíos transgénicos y correlacionado con el desarrollo de enfermedades crónico-degenerativas. Y recordó que, por encomienda del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, el Conacyt llevará a cabo un estudio para encontrar alternativas de sustitución de este herbicida en el país.

Finalmente, explicó que el Conacyt participa en la estrategia interinstitucional del gobierno de la Cuarta Transformación sobre Alimentación Saludable, Justa, Sustentable y Económica, cuyos ejes son: etiquetado frontal; reducción en consumo de alimentos ultraprocesados; alimentación culturalmente apropiada; lactancia materna y la alimentación complementaria, así como alimentación para la salud.

En este evento también participaron la investigadora independiente, Cristina Barros Valero; Alicia Sarmiento del grupo Vicente Guerrero de Tlaxcala; Mercedes López Martínez de la Alianza por Nuestra Tortilla; así como el subsecretario de Planeación y Política Ambiental, Arturo Argueta Villamar; la directora general del Sector Primario y Recursos Naturales, Adelita San Vicente; y el director general de Estadística e Información Ambiental, Ramón Mariaca, Méndez.