En la Ciudad de México existen cerca de 50 mil personas que viven con VIH, mientras que en toda la República Mexicana se estima que son alrededor de 230 mil. El nivel de diagnóstico del VIH es del 60%. El 17% de las personas diagnosticadas no se incorpora al tratamiento de manera inmediata.

De acuerdo con el Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH, CENSIDA, de las personas que se encuentran en tratamiento antirretroviral, 21 mil 500 son mujeres y casi 79 mil son hombres. En 2019 hubo 12 mil 064 nuevos casos en tratamiento antirretroviral, de los cuales el 45% corresponde a personas entre los 15 y 29 años.

En el contexto del Día Mundial del SIDA este 1 de diciembre, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) ha subrayado que este año se trata de una fecha conmemorativa única, pues la pandemia por covid-19 está amenazando el progreso que el mundo ha logrado en materia de salud y desarrollo en los últimos 20 años, incluidos todos los pasos dados en la lucha contra el VIH. Al igual que todas las epidemias, la de covid-19 está agravando las desigualdades, como ha señalado el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación (COPRED) en su Informe sobre los Impactos Diferenciados por covid-19.

ONUSIDA estableció el objetivo 90-90-90 a cumplirse en 2020: tratamiento para todas las personas. Esto implica que en el 2020, el 90% de las personas que viven con el VIH conozcan su estado serológico, que el 90% de personas diagnosticadas reciban terapia antirretrovírica continua, y que el 90% de quienes reciben terapia antirretrovírica tengan supresión viral.

Después de casi cuatro décadas de epidemia de VIH no se ha eliminado el estigma hacia las personas que viven con el virus y hacia las poblaciones clave que son las más afectadas por el mismo: hombres gay, mujeres trans, trabajadoras sexuales y usuarios de drogas inyectables. Todas las personas son vulnerables a contraer el VIH, pero algunas poblaciones tienen mucho más riesgo por sus prácticas cotidianas, así como por las desventajas estructurales que enfrentan.

En lo que va del 2020, los hombres que tienen sexo con hombres registraron el porcentaje más elevado de detecciones positivas al VIH (15.2%); otros grupos afectados por la epidemia del VIH tuvieron los siguientes porcentajes: 7.4% dentro de la población transexual, trans-género, travesti e intersexual, 3.1% dentro de las personas usuarias de drogas, así como un 0.6% de hombres y mujeres que realizan trabajo sexual.

Ante la situación provocada por la pandemia de Covid-19, existen problemas para continuar con la prevención y detección oportuna del VIH. Desde antes de la emergencia sanitaria, muchos esfuerzos de prevención en México estaban frenados por la falta de recursos, debido al desabasto generado por el cambio en el esquema de compra de medicamentos, así como por la reducción de actividades de prevención como consecuencia de la falta de apoyo a las organizaciones de las sociedad civil.

Derivado del Informe de impactos Diferenciados por COVID-19 en Grupos de Atención Prioritaria elaborado por este Consejo, sabemos que la brecha de desigualdad de las personas que viven con VIH se ha exacerbado. Debido a la pandemia de Covid-19 existe una doble estigmatización: ver a la persona como una transmisora en potencia y por el otro lado, verla como una víctima a la que hay que cuidar en extremo.

Ante la COVID-19, las actividades de prevención han disminuido aún más, pues muchos recursos humanos y económicos se han redirigido hacia la atención de la nueva pandemia. En tanto, organizaciones a donde las personas con VIH acudían por protocolos o tratamientos preventivos, no están trabajando en este momento. Lo mismo ocurre en el caso de la detección: hoy hay menos espacios a donde acudir para hacerse una prueba confidencial y gratuita. A esto se suman las barreras para acceder a tratamientos antirretrovirales y la atención a la salud mental de las personas que viven con VIH, quienes deberían tener acceso permanente a apoyo telefónico o virtual. Por otro lado, la necesidad de seguir acudiendo a recoger sus medicamentos puede complicar el cumplimiento de la medida #QuédateEnCasa.

Según una encuesta de ONUSIDA para América Latina y el Caribe, casi 7 de cada 10 personas manifiestan que para no interrumpir su tratamiento antirretroviral, necesitan contar con una forma segura y confidencial de obtenerlo. Sólo a 3 de cada 10 personas se les ofreció una opción de telemedicina. Menos de 2 de cada 10 personas, es decir, el 17%, cuenta con la entrega de antirretrovirales hasta su domicilio. 4 de cada 10 personas manifiestan requerir apoyo psicológico para abordar la ansiedad generada por covid-19.

Por ello, en este Día Mundial del SIDA, el COPRED llama a reflexionar sobre el largo camino que aún queda para eliminar los estigmas y la discriminación hacia las personas que viven con VIH, a fortalecer las medidas necesarias para subsanar los graves impactos diferenciados que estas poblaciones enfrentan frente a la pandemia por covid-19, así como a asegurar que quienes pertenecen a este grupo de atención prioritaria tengan garantizado el acceso a todos sus derechos y que estos sean particularmente atendidos y protegidos frente a la situación de emergencia que enfrentamos actualmente.