Electa Arenal, pintora y poeta, legó obra muralística en la Ciudad de México, en Coahuila y en Cuba

Cultura
  • La Secretaría de Cultura federal y el Inbal recuerdan a la artista mexicana este 16 de mayo en el 89 aniversario de su natalicio

La Secretaría de Cultura federal y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal) recuerdan a la pintora, grabadora, escultora, poeta, muralista y luchadora social, Elena Electa Arenal y Huerta (16 de mayo, 1935), en el 89 aniversario de su natalicio.

Electa Arenal fue una muralista, escultora y poeta mexicana cuya obra es famosa por haber plasmado contenido social en edificios de la Ciudad de México y de la ciudad de Holguín, Cuba, y por haber fundado la primera escuela de escultura en la Cuba revolucionaria. Pese a su prolífica producción artística, Electa vio interrumpida su vida en 1969, a los 34 años de edad, al caer de un andamio en el Polyforum Cultural Siqueiros.

Fue hija de Leopoldo Arenal y de Elena Huerta, quienes fueron miembros de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios y del Partido Comunista Mexicano. Electa nace en el seno del círculo artístico mexicano del siglo XX.

Por razones políticas residió en la Unión Soviética junto con su madre y su hermana Sandra Arenal, activista, feminista y escritora, entre 1941 y 1945, periodo en el que se desarrollaba la Segunda Guerra Mundial, formándose así bajo los ideales políticos de la izquierda.

Una vez terminado el conflicto, Electa vuelve a México e ingresa a la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda y, posteriormente, a la Academia de San Carlos. Fue esposa del arquitecto Gustavo Vargas Escobosa, quien pertenecía al Partido Comunista y con quien procreó dos hijos; Leopoldo Valentín (1955) y Silvestre Emiliano Vargas Arenal (fotógrafo, 1958).

Como muralista se formó con su madre, Elena Huerta, a quien asistió en los frescos de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro entre 1951 y 1952 en Saltillo, Coahuila. Un año más tarde colaboró con Diego Rivera en los murales exteriores del Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria. Posteriormente, formó parte del taller Escuela Siqueiros, participando en la realización de los murales del Polyforum Cultural Siqueiros (1968-69) y en la Sala de la Revolución del Museo Nacional de Historia (1966-67).

Su obra como muralista independiente la realizó en Holguín, Cuba, a donde se trasladó animada por los ideales de la Revolución de 1959. En la isla realizó una prolífica obra que incluye los murales escultóricos Canto a la Revolución (1962), Átomos y niños (1963) y Revolución Cubana (1965); así como otros murales en bajorrelieve como Infancia (1963), Maternidad (1964) y Palomas (1965). Mención especial merece el mural pintado en el Hospital Lenin, Mural geométrico, que destaca por su técnica realizada en mármoles de varios colores.

Durante su estadía fundó, en compañía de un grupo de intelectuales, el Taller Experimental de Escultura, conformado por artistas, artesanos y peones, iniciando así el muralismo escultórico revolucionario en Cuba.

En 1965, en México, realizó el proyecto escultórico Carranza ecuestre para el gobierno de Coahuila y, en 1968, Los remeros para la Ruta de la Amistad en las instalaciones olímpicas junto al Canal de Cuemanco, en Xochimilco.