El poeta y dramaturgo Ignacio Rodríguez Galván, primer exponente del romanticismo mexicano

Considerado el primer romántico mexicano, el poeta, dramaturgo y narrador Ignacio Rodríguez Galván nació el 22 de marzo de 1816 en Tizayuca, Hidalgo, publicó narraciones consideradas las primeras novelas cortas mexicanas, en las cuales también sobresalen sus obras teatrales adaptadas del periodo de la Conquista española.

Rodríguez Galván se desempeñó como periodista y político, siempre se sintió atraído por las letras y al encontrarse inmerso en este ámbito fue como llegó a relacionarse con los poetas y políticos mexicanos Fernando Calderón y Guillermo Prieto, quienes llegaron a ser sus mejores amigos.

Estudio literatura y fue miembro de la Academia de Letrán; trabajó en el diario Año Nuevo y en el Diario del Gobierno; fue un escritor letrado que habló el latín, francés e italiano, idiomas que aprendió de manera autodidacta.

Como editor del Año Nuevo (1837-1840) (4 vols.) publicó La hija del oidor (1836), La capilla (1837), Manolito el pisaverde (1837), La procesión (1838) y Tras un mal nos vienen cientos (1840). Además, editó el Calendario de las señoritas mexicanas (1838-1843), en las cuales incluía obras suyas y se convirtió en un material de uso común en casas y oficinas de las grandes ciudades, además de fundar y editar de El recreo de las familias (1838).

Ejerció la diplomacia en Sudamérica y tradujo a los clásicos. El escritor mexicano Manuel Payno señaló que de no haber muerto tan joven Ignacio Rodríguez Galván, hubiera sido el William Shakespeare de América.

Ignacio Rodríguez falleció de fiebre amarilla a la edad de 26 años, el 25 de julio de 1842 en La Habana, Cuba. Sus restos fueron depositados en el Cementerio de Espada, de la ciudad caribeña, en el sepulcro de la familia Bachiller; al funeral asistieron intelectuales, amigos y simpatizantes.

Es considerado Rodríguez Galván un adelantado en su tiempo porque fue el primer romántico mexicano y el primer “poeta maldito”, quien escribe desde una óptica del mestizo y logra hacerse de una cultura literaria antes exclusiva y reservada para los criollos. Su legado consta de novelas, teatro y poesía.