El performance obliga a repensar el arte y su genealogía

La experiencia de la corporalidad, la filosofía, el teatro, el devenir de los conceptos, el río que arrastra a las sociedades hacia el infinito, hacia un mundo donde solo un contenedor, como lo es el cuerpo, puede dar cuenta de esa infinitud, todo ello expresado en un documento, un libro que bifurca y pretende mover las entrañas y el pensamiento, así se refirió Arturo Díaz Sandoval, director del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Teatral Rodolfo Usigli (CITRU), al presentar el libro Performance. Hacia una filosofía de la corporalidad y el pensamiento subversivos de Miroslava Salcido.

En el Aula Magna del Centro Nacional de las Artes, al dar a conocer la obra que vincula la filosofía con el teatro en una hibridación de ideas y acciones, la autora estuvo acompañada por los investigadores Rodolfo Obregón y Jorge Juanes, quienes compartieron algunas reflexiones respecto a la investigación.

Jorge Juanes destacó que “es un buen libro sobre el performance” y coincidió con Miroslava Salcido en la necesidad de resaltar el arte acción, pues ofrece múltiples bondades en el proceso creativo, como la facilidad que otorga al momento de conjuntar disciplinas.

El performance debe pensarse como arte —comentó el investigador— no como una forma previa del texto, como hacen los deconstruccionistas que se olvidan de aquello que es este quehacer artístico o incluso de las interpretaciones insólitas que permite.

En el texto de Miroslava Salcido, dijo Juanes, la filosofía tiene una empatía y enamoramiento con el arte, por eso permite reflexionar y problematizar lo que es el performance; además, en este texto, no está ligada a la vertiente tradicional, analítica o eurocéntrica.

Posteriormente agregó que muchos han buscado someter al arte, porque posee una subversión intrínseca y es un sistema intempestivo que pone en crisis el meta relato oficial. Está en permanente expansión y permite lugar a la crítica y a la reflexión, a romper con lo establecido y transgredir los límites en el proceso creativo y la investigación.

Hay muchos pensadores que ligaron la teoría con la práctica, así como la filosofía con el arte, mencionó el investigador, como es el caso de Nietzsche, Artaud, Deleuze, Guattari, entre otros, quienes son excepcionales porque son anómalos, insólitos; se salen del lugar común al hacer cine, literatura, teatro, etcétera.

“El libro parte de la idea de que el performance obliga a repensar el arte y su genealogía y, al mismo tiempo, reflexionar lo que significa para establecer una filosofía que comience a partir de la incitación de ésta”, concluye Juanes.

Por otro lado, el investigador Rodolfo Obregón, quien editó el libro y, por lo tanto fue su primer lector, habló de las virtudes que tiene lanzar una versión digital, como la facilidad que existe al momento de compartir el material y darlo a conocer, hecho que han corroborado con la gran cantidad de descargas del libro.

La obra se ha compartido vía Facebook en múltiples ocasiones y ha logrado miles de descargas en el repositorio digital del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura. Se trata de un libro que llama la atención porque recoge conceptos, palabras y una manera distinta de pensamiento que se deriva del Seminario de Performance del CITRU.

Por último, Miroslava Salcido agradeció a los que participaron en la elaboración del libro: “Soy una amante absoluta, un espíritu entregado al acto teatral, mi vida está ahí, mi carne está ahí, por eso este libro es una zona intersticial, con mi nombre, pero escrito por una legión o a varias manos, con el grupo de investigación Hydra Transfilosofía Escénica”.

Salcido calificó el libro como un cruce de acontecimientos, inmerso en la práctica vital del performance. “La filosofía del arte tiene la tarea de problematizar a la filosofía misma; he renunciado a ella como una vía academicista, debe haber academia, disciplina y trabajo, pero no puede ser reducida al cubículo del investigador. La filosofía es una labor que debe ser vivida”.