La senadora por Guanajuato, Alejandra Noemí Reynoso Sánchez, refutó que el Paquete Fiscal para el 2021 que se discute en el Pleno del Senado no tiene rostro social y amedrenta a las asociaciones civiles con una persecución fiscal.

En este sentido, expresó que la sociedad civil y las fundaciones han dado la cara ante el desabasto de medicamentos, ante la cancelación de los contratos para la aplicación de tamiz neonatal, y ante la cancelación de los contratos para los tratamientos contra el VIH.

“Dicen que escucharon con mucha atención a la titular del SAT y sí, no lo dudo; escuchan al gobierno, pero no escuchan a los ciudadanos, no escuchan a las organizaciones que se están manifestando, no escuchan a la sociedad civil organizada, no escuchan a aquellos que viene haciendo el trabajo que el gobierno no hace.

“Ojalá reconocieran la participación civil organizada como un aliado de los programas del gobierno, no como el enemigo. Ojalá que este gobierno supiera que la democracia se fortalece con la participación ciudadana, que en México lo que necesitamos es incentivar la sociedad civil organizada, no amedrentarla”, enfatizó la “Wera” Reynoso.

Asimismo, expresó que la bancada de mayoría en el Senado habla de los derechos gratuitos en la Constitución, derechos que no se ven reflejados en la Ley de Ingresos, por ejemplo, el impuesto al internet que en esta pandemia ha sido fundamental para atender la educación en línea.

“He escuchado con atención, y dicen que esta Ley de Ingresos tiene un rostro de justicia social; falso. Y les voy a poner un ejemplo: presumen que a través de estos ingresos podrán otorgar más becas, una beca Benito Juárez recibe 800 pesos al mes, y ¿saben cuánto pagan de internet en una comunidad de las más vulnerables para poder atender la educación? Cuatrocientos pesos. Las familias más vulnerables tienen que decidir entre comer o estudiar”, puntualizó Reynoso Sánchez.

Por lo anterior, señaló que Acción Nacional votará en contra de esta Ley de Ingresos que pretende recaudar fondos a como dé lugar, que no escucha las inquietudes de muchos sectores y que no da incentivos a los generadores de empleo, pues cada incentivo que se deja de dar tiene consecuencias, como el desempleo y el combate a la pobreza.