El movimiento urbano popular surgido en México a partir de los terremotos de 1985 fue fundamental para el proceso democratizador de la vida política y social del entonces Distrito Federal, aseguró el doctor Miguel Rodrigo González Ibarra, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Durante la presentación de Movimientos sociales urbanos y desafíos de la participación política. La Unión de Vecinos y Damnificados 19 de septiembre y el Frente del Pueblo en la Ciudad de México 1985-1999, expuso que esta edición de la Casa abierta al tiempo aporta al análisis sobre las acciones para lograr la reconstrucción de viviendas dañadas por los sismos.

El investigador del Departamento de Sociología de la Unidad Iztapalapa dijo que la irrupción de la referida Unión (UVyD) y el Frente (FP) hizo cambiar la forma de pensar frente a dichas problemáticas y, “a diferencia de 1985, el sismo de 2017 no generó organismos populares, pero sí puso el descubierto la enorme corrupción en la tramitación y rehabilitación de los edificios que resultaron dañados”.

El texto rememora que la importancia de los sucesos del 19 y 20 de septiembre de 1985 “no estriba únicamente en las cuantiosas afectaciones a la infraestructura urbana y la transformación de la fisonomía de la urbe, sino también en los cambios estructurales de los sistemas político y económico de la ciudad.”

Para esta modificación resultó determinante la participación política de miembros de una organización social –la UVyD– en actividades de formación, desarrollo y consolidación del FP, cuya incidencia fue importante no sólo en el proceso de reconstrucción sino en aspectos de gobierno de la capital del país.

“El texto propone revalorar la lucha social y política de una organización para enfrentar las políticas neoliberales y lograr el acceso a las definiciones sobre la política habitacional y crear conciencia sobre la importancia de la inclusión ciudadana en los mecanismos de representación y decisión política”.

La doctora Irene Silva Silva, profesora del Departamento de Sociología de la Unidad Iztapalapa, señaló que la publicación ilustra la consolidación de grupos sociales minoritarios mediante la influencia en las políticas de gobierno y construcción de ciudadanía.

“La ciudadanía rebasó al gobierno del Distrito Federal y de la República por su falta de acciones concretas para enfrentar la emergencia y gracias a este proceso surgió una sociedad civil más politizada en la ciudad”.

Luis Saracho de María y Campos, de la Unión de Vecinos y Damnificados 19 de septiembre, recordó que esa organización tuvo su origen en el movimiento social de 1968 y se desarrolló en el contexto de una gran crisis económica, en la que “existía latifundio urbano y muchos de los habitantes de la capital no eran dueños de sus casas, elementos que generaron la organización popular pues la vivienda debe ser un recurso básico para las personas”.

Lucas Álvarez Olvera, dirigente del Frente del Pueblo Resistencia Organizada (FPRO), lamentó que la reconstrucción haya tardado más de 30 años y que apenas “hace tres años se terminó la edificación de casas para damnificados de 1985”.