De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, el total de víctimas, mujeres, al 25 de octubre de 2020 fue de 73 mil: cada día mueren 17 mujeres en México por violencia de género y 11 por asesinato calificado como feminicidio y 32 niñas, entre 10 y 14 años, se convierten en madres por embarazos que con consecuencia de delitos sexuales.

Cifras que ofrecen un panorama de lo que sucede en México, en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, de ahí el llamado que acompañó  la conferencia de la doctora Concepción Company Company, miembro de El Colegio Nacional, al impartir la cátedra El poder del femenino, transmitida en vivo el 25 de noviembre por las plataforma digitales de la institución.

“El que no piensa como yo, el que no funciona como yo, el que no tiene mis mismas preferencias está mal y, por lo tanto, es objeto de discriminación. Toda discriminación es reprobable, pero la de género es terrible, es la peor, porque excluye de la sociedad y de la vida al 50 por ciento de la humanidad: la mitad de los seres humanos en este planeta somos mujeres.”

Sin embargo, el eje de la conferencia de la lingüista fue el de la búsqueda del reconocimiento por sus aportaciones, no por su género, eso es un hecho biológico: “si a mí me dicen que pertenezco a El Colegio Nacional o a la Academia Mexicana de la Lengua por ser mujer, voy y dejo los nombramientos. Eso me insulta.”

“No quiero que me incluyas por ser mujer, pero el punto nodal es que no quiero que me excluyas por serlo”, enfatizó la también coordinadora del libro Desigualdades. Mujer y sociedad, junto con María Elena Medina Mora y Linda Manzanilla.

Una conferencia en la que Concepción Company Company volvió a algunas de las certezas que ha defendido los últimos años, pero también para poner otros asuntos sobre la mesa, como una pregunta compleja: ¿por qué el lenguaje incluyente? ¿Por qué no mejor un lenguaje excluyente?

“¿Por qué las mujeres queremos ser iguales, un lenguaje de equidad, si tenemos la herramienta para empoderarnos?: el género femenino y eso está así desde el latín y no lo usamos: podríamos invisibilizar por completo a los hombres con una estrategia gramatical que ha estado siempre ahí, aunque no la usamos, no queremos ser mejores y empoderarnos.

“Si queremos empoderarnos tenemos una herramienta muy simple que es usar sólo femenino y los hombres desaparecen del discurso de la narrativa, y al desaparecer del discurso, y con ese principio de cosmovisión filosófica de que en el principio fue la palabra, desaparecen de las palabras y, por lo tanto, del imaginario.”

Desde esa perspectiva, la especialista recordó que la gramática no es binaria: el femenino no es ‘a’ y el masculino no es ‘o’, porque sólo un cinco por ciento de la lengua española tiene la posibilidad de alternar masculino con femenino: la gramática es una sedimentación de convenciones construida a lo largo de generaciones, “en la historia de ninguna lengua se cambia de forma tan radical.”

La arbitrariedad de los signos

A sabiendas de que se trata de un discurso un tanto polémico, no siempre aceptado por ciertos grupos feministas, Concepción Company Company advirtió que si bien el lenguaje incluyente genera mucho ruido, genera pasiones, se trata de un ruido peligroso, “porque las nueces que saca son poquísimas y hace olvidar el verdadero problema: hay una gran inequidad social, brechas salariales de hasta el 47 por ciento en el mismo cargo y misma experiencia en detrimento de la mujer; una gran discriminación por sexo, incluso, por fenotipo y muchos feminicidios y una tremenda violencia machista en este país.”

La catedrática universitaria se preguntó cuál es la efectividad real, en equidad de género, que se logra con el empleo de esa libertad, la que ofrece “la arbitrariedad de los signos lingüísticos”; la respuesta de la historiadora de la lengua, de la filóloga que se dedica a la historia de la lengua, a la sintaxis histórica es “ninguna.”

“La gramática es una herencia milenaria y tendrían que ponerse de acuerdo 500 millones de hispanohablantes en que todos los días, a todas horas, para decir ‘estimadas y estimados’. Habría que desdoblar todo el lenguaje y quizá nuestros tataratararanietos tengan un código alternativo ya incluyente: hoy se tendrían que poner de acuerdo en que hay que decir ‘nosotres mismes, todes’ y, a lo mejor dentro de unos 200 años, ese código, en aras de esta resemantización arbitraria, ya haya logrado codificar esa ‘e’. No hay nada que lo impida, pero yo, que llevo 40 años viendo los cambios lingüísticos, lo que veo es que la lengua cambia muy poco.”

¿Ese lenguaje incluyente es gramática o sólo una actitud de los políticos que buscan quedar bien?, se volvió a cuestionar la colegiada, porque en la realidad no ha llegado a la gramática, “si fuera gramática desdoblaríamos en todos los eventos posibles y situaciones posibles a esas palabras.”

Además, en su reflexión aseveró que la escritura incluyente debe considerarse como elitista, porque está en otro nivel de las experimentaciones orales: “Eso de ‘queridxs todxs’ me parece elitista porque la oralidad tiene prioridad biológica, todos nacemos con la capacidad de hablar una lengua y hay que pasar por una escuela para aprender a escribir y a leer, pero no para hablar.”

“Tiene prioridad histórica para la humanidad, porque de las seis mil 102 lenguas inventariadas por el Instituto Max Planck, sólo el 3 por ciento generaron escritura. Las sociedades que viven en la oralidad y nunca han desarrollado escritura, que son la gran mayoría de las lenguas del mundo, ¿no tienen derecho a esa equidad? ¿no tienen derecho a ser incluidas? ¿No tienen obligación esos gobiernos de educar en el respeto y la equidad? Es bastante superficial eso del ‘todxs’, porque depende de entrenamiento escolar y de desarrollos tecnológicos”, a decir de Company Company.

Desde esa mirada, el lenguaje incluyente termina por ser una cortina de humo: invisibiliza el problema de fondo, “que son los feminicidios, las muertas y las brechas salariales, sin que se produzca cambio social algunas”, en especial, porque muchas instituciones gastan sus energías en hacer manuales: “se vuelve un hecho vistoso, que está a disposición de todos, de manera que usarlo aplaca las conciencias oficiales, propicia la creencia de que hay más igualdad y oculta la verdadera lucha por la equidad y por la no exclusión de vida.”

“A mí modo de ver es una cortina de humo sutil, porque deja tranquilos a muchos, sobre todo si son hombres, opaca la lucha feminista: me parecería deseable sacar de la agenda pública feminista el problema del lenguaje. Se escandalizan las feministas, pero esta es una propuesta muy concreta, porque las peleas hay que darlas de otra manera.”

La conferencia El poder del femenino, a cargo de Concepción Company Company, se encuentra disponible en el Canal de YouTube: elcolegionacionalmx.