“Cuando tiene una crisis lo pasa muy mal”, explica Felipe a FIFA.com, refiriéndose a su hijo, de ocho años de edad. “Está yendo seguido al baño. Se despierta de repente por las noches y tiene que ir unas cuatro veces, y se queda mucho tiempo en él. Los intestinos se le inflaman por dentro y tiene diarrea con sangre”.

“El año pasado sufrió muchísimas crisis. Pasó muchas veces por el hospital. Fue muy duro”.

La enfermedad de Crohn suele empezar a afligir a quienes la padecen cuando tienen entre 15 y 30 años. En el caso de Marquinho, se manifestó a los cinco. No obstante, hay algo que consigue hacer sonreír a este increíble chico: el fútbol.

“Me encanta el fútbol desde los dos años”, cuenta el muchacho a FIFA.com.

Apenas tres años más tarde, su extraordinaria habilidad para dar toques al balón sin que caiga al suelo le permitió darse a conocer. Su familia estaba viendo Domingão do Faustão —un programa de televisión muy popular— en casa de su bisabuela. En un segmento del programa se pedía a los espectadores que enviasen vídeos de 30 segundos que mostrasen un talento.

“Le insistí a Marquinho para que se pusiese a dar toques”, recuerda Felipe. “Él dijo que no iba a poder evitar que le cayese el balón antes de 30 segundos, pero yo le insistí en que sí podía. Salimos a la calzada y lo hizo, mandamos el vídeo y lo invitaron al programa”.

“Marquinho estaba entusiasmado. Cuando esperábamos entre bastidores a que entrase a hacer malabarismos con la pelota, vinieron y dijeron que otro segmento se había pasado de tiempo y que él ya no iba a poder actuar. Se llevó una desilusión”.

Pero volvería a surgirle la oportunidad de aparecer en las pantallas. Felipe comenzó a publicar vídeos de su niño dando toques en las redes sociales, y corrieron como la pólvora. Entre quienes los vieron estaba el hijo del presentador de televisión alemán [Kai Pflaume](https://www.instagram.com/kaipflaume/), que le dijo a su padre que tenía que invitar como fuese al genial brasileño a su programa.

“Nos llevaron en avión a Alemania, pasamos allí unos seis días”, recuerda Felipe. “Kai estuvo muy atento. Hicieron que Marquinho actuase con Serge Gnabry. Gnabry también se portó fenomenal con nosotros, es un tipo estupendo. Para Marquinho, ir a Alemania y actuar junto a Gnabry fue todo un sueño”.

Y este muchacho nacido en la localidad de Americana, en el estado de São Paulo, tiene más sueños relacionados con el deporte rey.

“Mi sueño es conocer a Messi y a Neymar y llegar a ser futbolista”, dice el chico, que cumplirá los nueve años el mes que viene. “Me encantaría jugar en el Barcelona”.

Marquinho va por el buen camino para lograrlo. Cuenta con unos 250.000 seguidores en Instagram y juega en el Magnus Sorocaba, club actual campeón del mundo de fútsal y que saltó a la fama gracias al incomparable Falcão.

“Ya he coincidido con Falcão, fue muy simpático”, afirma. “Yo me inspiro en Falcão y en Messi”.

En este último, por un motivo especial. Lionel Messi tuvo que aplicarse inyecciones de niño para paliar una deficiencia de la hormona del crecimiento. Uno de los medicamentos que toma Marquinho para tratarse de la enfermedad de Crohn frena su desarrollo, por lo que solo mide 1,12 metros, mucho menos que sus rivales dentro de las canchas y las pistas.

“Nunca me he sentido intimidado por jugar contra niños más grandes que yo”, señala. “Messi lo hace”.