La edad no importa cuando se tiene una profesión u ocupación que da sentido a la existencia, que logra despertar la pasión de disfrutar hasta el último de los días. Esa es la historia de los personajes de Hambre vieja, de Peer Wittenbols, quienes se encuentran situados en un momento de la vida lleno de matices: la vejez.
Esta lectura dramatizada sobre pasión y senectud, bajo la dirección de Ricardo Rodríguez y traducción de Ronald Brouwer, se podrá disfrutar todos los martes a partir del 19 de febrero a las 20:00 en la Sala Héctor Mendoza de la Compañía Nacional de Teatro.
Con un lenguaje que de manera contemporánea y creativa evoca el estilo de los textos de la cultura flamenca del Medioevo, Hambre vieja abre un espacio único para que el espectador pueda imaginar la situación de tres personajes de la tercera edad, en voz de grandes actores que atraviesan por esa etapa: Farnesio de Bernal, Ana Ofelia Murguía y Gastón Melo.
Esta obra del dramaturgo holandés Peer Wittenbols retoma a Ulenspiegel, personaje popular de la región flamenca en la Edad Media, y lo confronta con otros, como Felipe II y Nele, para situarlos en la etapa de la vejez. Así, tres héroes buscan el lugar que puede darle pasión a sus últimos días de vida.
“Ulenspiegel, un revolucionario que lucha por la libertad de todo un pueblo, es pareja de Nele, quien al no ver correspondido su deseo manda traer al enemigo número uno de su marido, Felipe II, para que su pareja se desprenda de la apatía y así pueda devolverlo a la vida”, menciona Ricardo Rodríguez.
Para el director de Hambre vieja, el personaje de Ulenspiegel es un héroe popular de ficción, similar al mexicano Chucho El roto, pero de los Países bajos. Además, comenta que en varios escritos se le han dado distintas atribuciones que van desde bufón hasta revolucionario, pero siempre con un sentido del humor atinado y agudo.
Sobre la trama general de Hambre vieja, Rodríguez comenta que “al revivir vejas rencillas, los tres personajes, que a los 70 años se miden con fuerzas demeritadas después de toda una vida en lucha, tienen su último encuentro. Felipe II quiere saber si su enemigo lo recuerda, porque persistir en el otro es seguir existiendo, ése es el campo de batalla donde él necesita dejar huella”.
Son necesidades que en su opuesto se parecen, abunda el director. Nele busca un acercamiento amoroso pasional e íntimo, mientras Felipe II requiere contacto a partir de la violencia, lo que implica en ambos casos una carencia permanentemente insatisfecha: la de ser necesitado por el otro a partir de un pleito muy antiguo, pero en el polo opuesto.
La suposición histórica narra que Felipe II se va de Inglaterra por diversos conflictos y, entonces, su padre, quien abdica al trono, lo hace rey de los Países bajos, dice el joven director. Sin embargo, al acudir a la coronación, los holandeses aprovechan para levantarse en armas y expulsar a los españoles, por lo que el soberano pierde su territorio y se va a España.
“Uno busca que su profesión lo sostenga, eso es profesar, y hacer durante tantos años aquello que elegimos; es una aspiración muy noble que no todos consiguen, por lo que trabajar con un elenco como el que conforman estos inmensos actores, que se levantan todos los días con una gran actitud ante el trabajo es algo que responde todas las preguntas del mundo, hoy que vivimos una crisis de sentido y de espiritualidad”, dice Rodríguez.
El director considera que la belleza de la obra también se encuentra en el elenco, en la necesidad de los personajes de estar vivos a través de su voz, pues admira y le conmueve la tenacidad y sabiduría que, mediante el uso de herramientas sencillas en apariencia, despliegan estos actores y actrices de gran trayectoria.
La idea de realizar Hambre vieja nace del actor Farnesio de Bernal, quien cumplirá la edad de 93 años en este 2019. Propuso que se hiciera la lectura de esta obra porque plantea que hay que seguir siempre con ganas de vivir, haciendo lo que se pueda, sin abandonarse a la vejez. “La voz evoca toda una vida sin necesidad de moverse”, por lo que asegura seguirá trabajando mientras le sea posible y tenga uso de razón.
Por su parte, la actriz Ana Ofelia Murguía comenta que Nele, su personaje, no necesita verse ni sentirse como una jovencita, porque es consciente de su vejez, pero desea aprovechar la vida y conseguir que su marido reaccione en vez de dejarse llevar por la apatía.
Murguía destaca los momentos cómicos en que los tres protagonistas se comportan como niños, y subraya que el actor necesita estar absolutamente atento a la situación por la que pasa el personaje, además de construir intenciones e imágenes, para que la voz conduzca al espectador a comprender la historia y visualizarla a su modo.
Finalmente, el actor Gastón Melo, quien interpreta a Felipe II, afirma que el poeta T.S Eliot dejó escrito lo que equivale a su opinión sobre Hambre vieja: “Que no me hablen de la sabiduría de los viejos, sino/ Más bien de su locura/ Su miedo del miedo y el frenesí, su miedo de posesión / De pertenecer a otro, o a otros, o a Dios”.
El elenco de Hambre vieja está conformado por Farnesio de Bernal en el papel de Ulenspiegel, Ana Ofelia Murguía en el de Nele, Gastón Melo como Felipe II y Cecilia Ramírez Romo como coro, bajo la dirección de Ricardo Rodríguez y asistencia de Laura Baneco.
Hambre vieja de Peer Wittenbols se presentará los martes a las 20:00, a partir del 19 de febrero, en la Sala Héctor Mendoza, ubicada en Francisco Sosa #159, entre Melchor Ocampo y Encantada, colonia Barrio de Santa Catarina, Coyoacán, Ciudad de México.