El etiquetado frontal es una medida que, por sí misma, no puede revertir las tendencias de obesidad y sobrepeso en el país, toda vez que estos padecimientos son multifactoriales. Se necesitan acciones integrales con distintos enfoques, tanto a nivel individual, como social y de política pública.

Lo anterior, lo señaló el Dr Guillermo Arteaga MacKinney durante la transmisión en vivo que se llevó a cabo desde la cuenta de Instagram del Laboratorio de Datos Contra la Obesidad: @DatosvsObesidad.

“Hay muchas cosas que tenemos que hacer como consumidores, sin pasar toda la responsabilidad a alguien más. Debemos tener estilos de vida más saludables y mayor actividad física. Es importante rescatar el valor e importancia de la salud y darnos cuenta que lo que comemos puede afectarla.”, declaró.

Recordó que esta medida entró en vigor el 1º de octubre a nivel nacional, al tiempo que precisó que su objetivo es informar, de manera rápida, a los compradores sobre los excesos de nutrientes críticos en productos ultraprocesados: grasas, azúcares, sodio y calorías, así como de la presencia de edulcorantes y cafeína.

“No se les está denominado a los productos como prohibidos o malos, sino que tienen un exceso, bajo unos criterios establecidos. Esta es una señal para que los consumidores tengan cuidado con este alimento, no necesariamente dejarlo de comprar, sino tomar en cuenta si hay alternativas sin sellos o ser moderados en su ingesta”, dijo.

“En términos generales, los mexicanos hemos perdido este interés por la comida, no por comer. La gente joven cada vez cocina menos, y cada vez consumimos más alimentos procesados. Nos hemos guiado por el sabor y la conveniencia. Y esto ha tenido sus consecuencias. Este tipo de etiquetado, con una información más transparente, tiene limitaciones, pero también cosas rescatables”, concluyó.

Arteaga MacKinney es Maestro y Doctor por la Universidad de British Columbia y colaborador del Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO).