Un titiritero y un actor se enfrentan a sus temores, sombras y fantasmas en el espacio de un ensayo, aunque hay un detalle, uno de ellos es de carne y hueso y el otro es de hule espuma. Sin embargo, eso no impide que ambos compartan las mismas preocupaciones: la vejez, la muerte y el sentido de la vida.
La obra El ensayo del titiritero, propuesta de la compañía Mano y contramano, se presentará del 28 de marzo al 21 de abril en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque, con funciones los jueves y viernes a las 20:00, sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00.
El escritor y director de la obra, Carlos Converso, indicó que la idea de la puesta en escena es usar un ensayo como pretexto argumental para mostrar al personaje del titiritero durante la preparación de una obra que muestra a un actor veterano que es ingresado al hospital a causa de un infarto, lo que despierta distintas reflexiones.
“Toda la situación es un pretexto para hablar de muchas cosas, temas que tienen que ver con el teatro, el arte, la vejez y con la presencia de la muerte, es un juego escénico donde se mueven dos planos”, comentó el director.
Es un montaje donde el presente del protagonista y la realidad ficticia de la obra que ensaya se entremezclan, a lo que Converso mencionó que se divide en “el plano de lo real sobre lo que ocurre con los técnicos y con su compañero y el plano de la ficción con las escenas que está recreando el titiritero”.
La obra cuenta con ciertos elementos autobiográficos que Converso tuvo que planificar de manera cuidadosa, “como el problema de un titiritero mayor que se enfrenta a la pérdida de la juventud, donde las cosas cambian de alguna manera. Tenía la inquietud de plasmar un poco cuál es la validez del arte y para qué sirve trabajar tantos años en esto”.
Carlos Converso también comentó sus motivos para elaborar esta puesta en escena: “Lo que me llevó a crear esta obra fue un evento particular que viví de una operación bastante importante, entonces, a partir de este suceso, aluciné un montón de imágenes y escenas que de algún modo las he llevado a la obra”.
El ensayo del titiritero es considerado un trabajo híbrido que utiliza múltiples recursos escénicos, como actuación, títeres y máscaras, además de diversos lenguajes, algo sumamente característico en las creaciones de Carlos Converso, quien actúa en la obra al lado de Rubén Reyes y Jaime Mendoza.
Por último, el director mencionó los motivos por los que le resulta importante valerse de múltiples recursos: “Soy un convencido de que el teatro y los títeres son una forma de conocerse a uno mismo porque existen muchas cosas que uno desconoce, intuye o vislumbra y en el proceso de crear la obra se fueron aclarando cosas y se develaron misterios, en ese sentido, me aportó muchos elementos”.