El Conservatorio Nacional de Música presentará la edición crítica de la sinfonía dedicada a Maximiliano de Habsburgo

Académicos del Conservatorio Nacional de Música (CNM) realizaron la Edición crítica de la Sinfonie für grosses Orchester Op. 13, del compositor austriaco Leopold J. Lángwara, dedicada a Maximiliano de Habsburgo en la etapa final de su gobierno en México. Escrita en 1866, la obra tiene un estilo europeo y se relaciona con el denominado “heroísmo beethoveniano”.

El libro, publicado por Ediciones Mexicanas de la Música, se presentará el jueves 23 de septiembre, a las 17:00 horas, a través de las redes sociales del CNM: Twitter: @ConservtorioMX y Facebook: /conservatorioinbaloficial, en el marco de la campaña “Contigo en la distancia” de la Secretaría de Cultura de Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL). Como moderador estará el director del plantel, David Rodríguez de la Peña.

El volumen contiene dos ensayos: el primero es una investigación histórica de Yael Bitrán Goren, especialista del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical Carlos Chávez (Cenidim) y, el segundo, es un texto de Israel Cruz Olalde, coordinador, editor y revisor de dicha edición crítica, realizada con asistencia del Sistema de Apoyos a la Creación y a Proyectos Culturales (Fonca).

Israel Cruz y Yael Bitrán decidieron continuar el trabajo de investigación que inició el musicólogo Karl Paul Bellinghausen Zínzer (1954-2017), quien encontró la partitura de esta gran sinfonía, nunca interpretada, en el Fondo Reservado de la Biblioteca Candelario Huízar del CNM, considerado uno de los archivos musicales más importantes de América Latina.

Por tratarse de un compositor desconocido, Yael Bitrán siguió durante un año el rastro de Leopold J. Lángwara, quien no se encuentra en los anales de la música austriaca, sólo se le menciona en un par de renglones en los diccionarios que lo describen como maestro de coro. Tampoco se tiene registro de la sinfonía dentro de las obras del autor ni en otro acervo en toda Europa. Él la envió perfectamente dibujada, limpia, en una encuadernación muy bella.

La Sinfonie für grosses Orchester Op. 13 llegó a México cuando Maximiliano fue tomado prisionero en Querétaro por las fuerzas armadas de Benito Juárez; el imperio estaba en decadencia. “Se puede concluir que Lángwara compuso esta pieza, dedicada al emperador para que fuera aceptada por él como una ofrenda y como muestra de respeto”, afirmó la investigadora.

Israel Cruz, quien también es coordinador de la Academia de Musicología del CNM, comentó que el interés que lo motivó para llevar a cabo esta investigación, más allá del valor histórico, fue reconocer que se trataba de una gran sinfonía, de 25 minutos de duración aproximadamente, constituida por cuatro movimientos: Allegro-sonata, Adagio, Scherzo, Allegro-rondó; el tercero y cuarto movimientos están juntos y es muestra clara del proceso gradual para cambiar la expresión musical.

En su ensayo, el maestro Cruz Olalde la describe como una composición completamente europea, es decir, no cuenta con ningún rasgo imaginario alusivo a México.

“En 1866, año de la composición, es una época en la que prevalecen diferentes atmósferas en Europa. Considero que el autor era conservador, pues siguió el camino que abrió Ludwig van Beethoven y que continuó Robert Schumann, lo que se llamó la ‘música absoluta’. Asimismo, Lángwara, con gran formalidad clásica, aporta una simetría y elementos clave que se observan en la Sinfonía núm. 104, de Joseph Haydn”.

Añade que a nivel melódico, temático y armónico se vincula con Beethoven, sobre todo porque hace algo que inaugura el Genio de Bonn, que es un proceso temático variado en toda la obra, cuya expresividad se relaciona con el denominado “heroísmo beethoveniano”, que a través de los procesos tonales desliza una especie de evolución del humano hasta llegar a la cumbre.

De acuerdo con los procedimientos rítmicos que estaban de moda con Schumann y que utilizó Leopold Lángwara, se puede entender que su idea era que la obra no sólo fuera para Maximiliano y la corte, sino que también fuera escuchada por el pueblo, detalló el editor y revisor de la obra.

Con esta edición, Israel Cruz, además de rescatar el manuscrito, ofrece a los interesados el bagaje histórico y estético de la sinfonía, y el ambiente de la época. “Somos personas del presente que observamos el pasado con diferentes miradas que nos ayudan a reescribir y revalorar nuestra historia musical”.

Por su parte, Yael Bitrán expresó que la partitura forma parte del patrimonio musical de México. “Estas investigaciones representan una oportunidad para escuchar el mundo sonoro del pasado que ha estado dormido, esperando este momento”.

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