A través de un recorrido por una treintena de piezas escultóricas en técnica mixta, las cuales representan los últimos cinco años de trabajo de María Luisa Reid, la exposición El color en la escultura, que presentará la Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, del 8 de marzo al 21 de abril en el Salón de la Plástica Mexicana, donde se exhibe la relación forma-color que ha explorado la artista mexicana.
“Desde el cubismo se empezó a utilizar el color en la escultura, sobre todo los artistas estadounidenses, quienes combinaron las figuras geométricas y el color. Para mí, el color fue una especie de rebeldía, porque los maestros en la academia nos decían que los colores de los materiales no se podían desvirtuar, por eso se utilizaban de manera natural. Recuerdo que para las maderas ni siquiera nos permitían lijar, sino que la pieza debía tener la huella de la gubia”, señaló en entrevista María Luisa Reid.
Su “necesidad de utilizar el color” viene de dos aspectos: De mi intención inicial por ser pintora; cuando empecé a hacer escultura tenía inquietud por el color, pero era algo que ya se hacía en el arte contemporáneo, así que concluí que no era ninguna falta de respeto. Y mi necesidad de utilizar el color como distancia, ya que éste, aplicado a la escultura, abre un espacio entre la obra y el espectador. Siempre el mármol o la madera parecen atractivos y una obra con color no llama tanto a acariciarla o tocarla, detalló.
De acuerdo con Reid, El color en la escultura incluye algunas piezas en las cuales hay antecedentes de sus primeras experimentaciones, como las maderas con laca automotiva y sus posteriores trabajos sobre fibras naturales.
“Empecé a utilizar el color en la escultura a partir de trabajar con fibras naturales de coco. En estas obras utilicé la técnica de encausto. La exposición concentra el trabajo que hice con las esculturas realizadas sobre fibra de coco, algunas maderas en las que utilicé lacas automotivas, cerámicas y bronces patinados. Son tres diferentes formas de utilizar el color en la escultura, desde modelado, acrílicos, decoloraciones y pigmentaciones. Lo último que he realizado es en cerámica con pigmentos.
Los trabajos de la dibujante y escultora mexicana están basados en una interpretación libre de figuras humanas y formas vegetales, un conjunto en técnica mixta que ofrece diversidad de formas y materiales: papel, fibras vegetales con pigmentos, talla en madera y cerámica policromada.
Sobre la paleta que utiliza, la artista expresa: Me gustan los azules, los verdes, siento que el color neutro, no tan llamativo, va bien con las formas. He utilizado colores cálidos con el encausto, pero nunca lo haría con las lacas. También, cuando he trabajado algunas formas con el bronce, como las pátinas, siempre conservo los azules y verdes, los colores tradicionales.
Pienso que la exaltación de la figura con colores cerámicos, por el brillo o tonos mate, reflejan una necesidad de tranquilizar, de hacer una introspección. Permiten que el espectador se adentre en la contemplación de la obra, sin ofrecer estados de ánimo eufóricos. Siento que contemplar las formas, pasar la mirada por los contornos, se presta a una introspección centrada en uno mismo, más reflexionada.
La artista explicó que en su trabajo con temas vegetales busca exaltar las cualidades y las virtudes de los frutos: Pienso en la redondez y oquedades de los frutos, siento que los colores no muy oscuros o luminosos, como el amarillo o el rojo, difícilmente son aceptados por el ojo como una reflexión o una introspección. Además, no van conmigo.
De acuerdo con Reid, El color en la escultura “será un recorrido en el cual el público podrá ver cómo ha evolucionado la relación escultura-color a lo largo de mi producción, por lo menos en los últimos cinco años, en los cuales he profundizado sobre mi trabajo. Son obras que presentan una línea constante, sin altibajos, suave, que permite cierto grado de introspección. No hay monotonía, pero tampoco hay picos exaltados”.
El color en la escultura se presentará del 8 de marzo al 21 de abril en el Salón de la Plástica Mexicana, Colima núm. 196, colonia Roma Norte, Ciudad de México.