Principal Cultura El cielo está incompleto. Cuaderno de viaje en Palestina

El cielo está incompleto. Cuaderno de viaje en Palestina

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Sobre la obra
“El objetivo de estos textos escritos durante mi estadía y visitas a Palestina e Israel entre 2007 y 2015, es proporcionar un esbozo de cómo se vive bajo uno de los conflictos políticos más urgentes de hoy en día. El cuelo está incompleto es un collage de distintas formas de escritura con referencias y ecos entretejidos de Hannah Arendt, Mahmoud Darwish, Edward Said, entre otros. Quise expresar un proceso de visualización y de articulación de este conflicto. La visión se convirtió para mí en la posibilidad de ver, reconstruyendo un lugar desde el cual procesar las tensiones, resonancias, transformaciones, resistencias, complicidades y dolor, frustración, sometimiento, odio, memoria y lo que los palestinos llaman “la tiranía de la incertidumbre” de la vida bajo la ocupación. Esta experiencia hizo presente en mí los aspectos sensoriales y corpóreos de la visión y el padecimiento del “pánico de altruismo”: la naturaleza de la empatía como bucle, porque nunca hay separación entre lo que soy y lo que veo. Y descubrí que ver no es describir, sino ver asediada por la ansiedad de ceguera. Es decir, intento ver.”
Fragmentos
El cielo está incompleto: cuadernos de viaje en Palestina es el fruto de trabajo de edición y reescritura de mis reflexiones, notas, cartas a amigos, profesores y familiares al igual que una colección de imágenes, todas apropiadas o encontradas durante mis estancias prolongadas en Palestina. El texto constituye un experimento con grados de distancia entre Palestina y yo, Palestina y los lectores a través de un collage de distintas formas de escritura, puntos de vista e intensidades de mi experiencia en los Territorios Ocupados. Combino información factual y opinión personal o de amigos con historias oídas y palabras robadas que buscan transferir una acumulación de percepciones codificadas en diversos formatos.
La primera vez que visité Ramallah me enamoré del sonido del nombre de la ciudad al ser pronunciado en árabe: Ram-allah. Mi primera anfitriona palestina, Reem, me había explicado dónde se toma el camión en Jerusalén para llegar a los Territorios Ocupados. Llevaba exactamente una semana pululando en Jerusalén, preguntándole a la gente que me parecía confiable cómo se llegaba allí. Me veían con una mezcla de horror y sorpresa, me tomaban por loca. Obviamente desconocía por completo el territorio donde comenzaba a sumergirme. Hasta que una conocida de una amiga me puso en contacto con Reem, quien me dio instrucciones de caminar hasta el Santo Sepulcro, sobre la calle que sale de la puerta Bab Al´mud de Jerusalén viejo. Un par de horas más tarde, cuando la conocí en persona, le pedí que me repitiera varias veces en voz alta el nombre de la ciudad: Ram-allah. Me dieron unas ganas terribles de aprender a pronunciarla con la familiaridad y naturalidad de quien ha crecido o vive allí; mi amiga Nathalie decía que el sonido del nombre de la ciudad se escucha como un collar de perlas deslizándose entre los dedos.