La trayectoria de Demián Flores Cortés (1971) está plasmada en sus obras, a través de las que demuestra las posibilidades de expresión de la plástica, mismas que refleja en las más de 400 piezas que se exhiben en el Museo Nacional de la Estampa (Munae).
Para detallar y explicar los elementos y la inspiración de su obra plástica, la tarde de ayer el artista, acompañado por los curadores Sol Henaro e Iván Edeza, ofreció una visita guiada especial por la muestra Demián Flores. Itinerarios gráficos, la cual da cuenta de su extensa y reconocida trayectoria.
“El eje que me define son mis raíces. Provengo de una comunidad, Juchitán, inscrita en el istmo de Tehuantepec. Las imágenes de sus estampas estimularon mi creación artística. Posteriormente, crecí en un momento decisivo de la historia de Oaxaca: los años setenta”, explicó el artista.
Durante los años 90, señaló, Juchitán se convirtió en un imán porque atrajo a los medios intelectuales de todo México, debido a que trajo el aliento de todos los movimientos centroamericanos y de la revolución cubana. Como todos los grandes movimientos, era un asunto de renovación y transformación nacional.
En esa época, recordó Flores, volvió a Oaxaca el pintor Francisco Toledo, quien proveniente de París venía contagiado de una idea ya latente en él, es decir, cómo debería ser la relación que existe entre arte y sociedad, por eso creó una casa de cultura, tomando como modelo a las que existen en Europa.
“En esa casa de cultura, Toledo creó una serie de estrategias con la cuales yo crecí”, apuntó Demián Flores, luego de informar que ahí hay una galería de arte moderno, un espacio dedicado al patrimonio arqueológico, una biblioteca y otras salas.
Antes de desarrollar lo que a continuación seguiría en su vida, Demián Flores vivió en la Ciudad de México para concluir sus estudios universitarios en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (con Mención honorífica). Fue una época crucial, porque la nueva dirección se enfocaba hacia los nuevos lenguajes artísticos contemporáneos.
“Mi generación es una especie de bisagra, debido a que contábamos con maestros tradicionales de la gráfica muy significativos, como Jesús Martínez, autor de la estampa en la que aparece una paloma atravesada por una bayoneta”, explicó el artista.
A través de mis maestros, agregó, conocí los medios tradicionales del grabado, pero a un nivel más amplio del que tenía. Al principio, fui más experimental y repensé la gráfica desde una práctica contemporánea.
La exposición Demián Flores. Itinerarios gráficos, que marca un recorrido no lineal ni cronológico por la producción de grabado y estampa del artista, se presentará hasta el domingo 24 de marzo en el Munae.