Por tratarse de uno de los alimentos más completos y de costo accesible, además de constituir una fuente de nutrición en cualquier edad, las personas sanas pueden consumir hasta dos huevos diarios por su bajo aporte calórico y brindar una sensación de saciedad, afirmó José Antonio Quintana López, académico de la Facultad de Medicina Veterinaria (FMVZ) de la UNAM.

De acuerdo con el Instituto Nacional Avícola, México continúa en el primer lugar a nivel mundial en consumo de huevo fresco, con un promedio de 23 kilogramos anuales por persona y se ubica en el cuarto sitio en la producción de este producto.

“Los mexicanos somos consumidores mundiales de huevo, comemos más de una pieza diaria en promedio, por sus bondades alimenticias, costo y versatilidad al cocinarlos. Además, tenemos una increíble industria de repostería que emplea de manera importante este producto, pero también son de utilidad para la fabricación de cosméticos y champús y aún tiene mucho que aportar”, indicó Quintana López.

Al explicar las cualidades de ese alimento, resaltó que en el núcleo están todas las vitaminas, excepto la C, y los minerales. Su lípido activo es adecuado para mejorar la memoria, sobre todo en niños y ancianos.

La yema, dijo, contiene selenio, que sirve como antioxidante natural; ácido siálico, que funciona como antibiótico; y carotenos, que aminoran el riesgo de desarrollar cataratas oculares en personas mayores. En su núcleo tiene luteína -pigmento amarillo que le da color- la cual ayuda a la visión, disminuye el problema de cataratas y de degeneración macular; así como selenio, colina, lecitina y ácido fólico, que lo hacen un alimento nutracéutico.

Añadió que se le considera un alimento funcional porque tiene un perfil de aminoácidos completo, similar a la proteína de la lecha materna. En el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” utilizan la proteína de la clara de huevo como patrón de referencia para obtener otras proteínas para productos de consumo humano.

En cuanto al cascarón, su alto contenido de calcio lo convierte en un remedio natural contra la osteoporosis. “Si lo metemos al horno para esterilizarlo y lo molemos, tendremos una fuente orgánica de origen natural que nos provee este mineral, “el huevo es una mina”.

El académico universitario expuso que en Cuba pulverizan el cascaron para elaborar dulces destinados a los niños para que adquieran calcio de manera natural. Además, en los hospitales utilizan la “huevoterapia” en pacientes convalecientes, a quienes ofrecen tres o cuatro huevos diarios como única fuente de alimentación; su recuperación es mucho mejor, “el huevo es vida”.

Resaltó que las yemas –utilizadas en la época colonial por monjas para elaborar postres, ya que a la clara se le dio utilidad para pintar iglesias y frescos– la yema tiene grasa, colesterol y un perfil de lipoproteínas de alta y baja densidad, una relación perfecta en el huevo. También contiene 30 por ciento de proteínas y vitaminas hidrosolubles y liposolubles importantes como la A, D, E y K.

Además, tiene lipoproteínas las cuales los israelitas descubrieron que son necesarias para el desarrollo del cerebro y demostraron que hay menos demencia senil en la gente mayor de ese país que consume uno o dos huevos diarios.

Coautor del libro “Mitos, realidades y beneficios del huevo”, Quintana López aclaró que el contenido de colesterol que se le adjudicó a este producto alimenticio es un mito originado en Estados Unidos por razones comerciales de 1970 a 1980. Entonces los estadounidenses sustituyeron su consumo por otros alimentos como las hojuelas de maíz y dejaron de ser consumidores mundiales.

“Ahí surgió todo, a partir de un estudio que iniciaron en conejos –un animal totalmente herbívoro–, y el colesterol que les daban se iba directamente a sus arterias”, recordó.

Sin embargo, en las últimas dos décadas investigaciones científicas demostraron que se trata de un mito y que comer huevo (completo, clara y yema) diariamente no es factor de riesgo para la aparición de enfermedades cardiovasculares, puntualizó.

La necesidad nos ha llevado a buscar alternativas alimenticias, el huevo es una de ella, la gente mayor –por su falta de dentición– no puede comer carne porque es dura, por eso es una gran alternativa nutricional. Dos huevos diarios, revisando nuestro perfil de lípidos en sangre, se pueden consumir perfectamente bien, concluyó Quintana López.

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