Con una verbena dancística y un desfile que se realizaron el jueves en algunas calles del centro de Texcoco, con alrededor de 300 bailarines, se inauguró el Encuentro Nacional de Danza (ENDMéxico 2019), que se realiza hasta el 19 de noviembre en esta ciudad del Estado de México.

Bailarines procedentes de diferentes regiones del país llegaron al punto de concentración para iniciar el desfile, acompañados de las notas de una banda popular de Xochimilco. Avanzaron primero por la Avenida Juárez, una de las vías principales de Texcoco. El colorido de la indumentaria folclórica cautivó la mirada de la gente que celebró con júbilo la presencia de una larga fila de artistas de la danza.

El periplo dancístico abarcó aproximadamente dos kilómetros hasta llegar al Jardín Municipal. Durante el trayecto, la expectación y asombro creció mientras pasaba el contingente de intérpretes. Las personas de los establecimientos comerciales salieron momentáneamente de su lugar de trabajo para disfrutar el desfile, al igual que aquellas que se asomaron desde balcones y puertas de sus hogares. Todos buscaron el mejor lugar para apreciar el espectáculo o tomar fotografías con sus móviles. Niñas, niños, jóvenes y adultos disfrutaron de esta fiesta popular al interactuar de manera permanente con los protagonistas.

Más de 17 agrupaciones dancísticas estuvieron representadas en este desfile, siendo la mayoría originarias del Estado de México. El folclor fue el género que predominó, al manifestar la riqueza cultural de la danza tradicional de nuestro país con la presencia de concheros y charros, hasta las pastoras guadalupanas y mojigangas.

De las danzas más ovacionadas sobresalió la de los Viejos de Corpus de Temascalcingo, Estado de México. La originalidad de su indumentaria cautivó a todos, en especial por la gran dimensión de sus máscaras que representan a aquellos antepasados que danzaban para favorecer la fertilidad de la tierra.

Otra danza que emocionó al público fue la de los Tecuanes y las Apachas que recrearon la caza del jaguar. Mientras los bailarines las interpretaban, aquellos que estaban caracterizados de perros se acercaban a la gente para simular que los mordían, situación que les resultaba divertida.

Durante más de 60 minutos, una fila interminable de bailarines que portaban gran variedad de vestuarios que representaban el caleidoscopio folclórico de México llegó al Jardín Municipal, donde fueron cobijados bajos las enormes telas que simulaban el cuerpo de las dos mojigangas invitadas y que representaban a sor Juana Inés de la Cruz y al rey Nezahualcóyotl.

Al final, todos fusionaron su talento en un mismo movimiento para celebrar el arte que ha sido su máxima forma de expresión y comunicación.