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“Cuando una lengua muere, se pierden conocimientos, formas de educar, costumbres y tradiciones”: Valentín Flores

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En la tribuna de la Cámara de Diputados, el ciudadano Valentín Flores Hernández, hablante de la lengua mexicanera, expresó que cuando un idioma muere, se pierden también los conocimientos, las formas de educar, costumbres, tradiciones y otras prácticas culturales, porque a través de ellas, se trasmiten de una generación a otra los valores culturales.El originario de la comunidad de Santa Cruz de Guaybel, municipio de El Nayar, Nayarit, indicó que hay comunidades monolingües en donde los niños solamente hablan la lengua originaria y son educados en español o castellano, lo que trae como consecuencia el rezago y la deserción escolar.
“Muchos de los niños que egresan de las escuelas primarias indígenas no continúan estudiando la enseñanza secundaria o la abandonan porque no se entienden con los maestros”, afirmó el licenciado en educación primaria para el medio indígena en la Universidad Pedagógica Nacional.
Flores Hernández argumentó que en las escuelas de los pueblos originarios, como el mexicanero, hacen falta libros de texto y materiales didácticos con contenidos educativos de la cultura local y en esa lengua. En los planes y programas de estudio de formación primaria vigentes no se establece la enseñanza de la oralidad de una segunda lengua, sea ésta la lengua originaria o el español.
Para lograr una educación plurilingüe e intercultural efectiva, así como para garantizar la continuidad en el estudio de las niñas, niños y jóvenes de los pueblos originarios se requiere de la creación de escuelas secundarias indígenas en las que se fomenten prácticas sociales de las lenguas originarias y cuenten con un currículo cuyos contenidos educativos sean culturalmente locales.

Ante esta situación, dijo, los maestros indígenas necesitan capacitación sobre metodologías para enseñar la oralidad de la segunda lengua y así garantizar una educación plurilingüe e intercultural para que los estudiantes, al egresar de la básica, tengan los conocimientos de su cultura, hablen la lengua originaria, el español y un tercer idioma.
Propuso formar cuadros de profesionales de educación indígena que sean conocedores de la cultura nativa, con el fin de que se diseñen programas de estudio, materiales educativos y estrategias de trabajo para el aprendizaje de la oralidad de una segunda lengua, así como metodologías para que aprendan a leer y escribir en ambas.
Sugirió diseñar y editar libros de trabajo y guías para docentes que atienden grupos multigrado con temas de estudio contextualizados en torno a situaciones, casos, hechos, acontecimientos, necesidades y problemas reales, para ofrecer una educación al servicio del pueblo.
Consideró importante crear escuelas de nivel medio y medio superior intercultural, con un currículo educativo que se base en contenidos de la cultura local, la pedagogía, política, filosofía y lengua de los pueblos originarios, que en los planes y programas de estudio se establezca la enseñanza y aprendizaje de la oralidad de las segundas lenguas, y se dé prioridad a los contenidos de la cultura local, regional y nacionales, sin soslayar los contenidos universales.