Coupez! (Final Cut), el homenaje de Michel Hazanavicius a los esclavos del cine

Cultura

Un plano secuencia fallido, un director decidido, una maquilladora sobreexcitada, sangre, zombis y un rodaje convulso: Michel Hazanavicius inaugura la 75.ª edición del Festival de Cannes con Coupez! (Final Cut), una comedia en forma de homenaje a los que hacen cine, con la participación de Romain Duris y Bérénice Bejo.

Coupez! (Final Cut) es el remake de One Cut of the Dead (Kamera o tomeru na!), el proyecto de fin de carrera de Shin’ichirô Ueda que se ha convertido en una película de culto en Japón. ¿Cómo se le ocurrió esta idea?

Durante el confinamiento, estaba trabajando en una comedia y había imaginado una historia en torno a un plano secuencia. Un día, durante una conversación con el productor Vincent Maraval, me aconsejó que viera una película de un estudiante japonés de la que acababa de adquirir los derechos para hacer un remake. Volví a ponerme en contacto con él después de verla y le pedí que la dirigiera. Su estructura me pareció extremadamente brillante.

¿Qué es lo que le pareció interesante de la manera en la que se desarrolla?

La percibí como un auténtico truco de magia. La película comienza con un plano secuencia completamente malogrado. Tanto, de hecho, que se vuelve intrigante. Cuando finalmente nos damos cuenta de que este plano secuencia no es el verdadero propósito de la película, sino la historia de cómo y quién la rodó, todo se esclarece. Este giro es el que me sedujo por completo.

Coupez! (Final Cut) es una película de una compañía que demuestra que, en el cine, la colaboración del colectivo es esencial. ¿Cómo ha trabajado con su equipo?

Pasamos cinco semanas antes del rodaje con los actores que iban a rodar el plano secuencia y ensayamos muchísimo con el operador, Jonathan Ricquebourg, ya que la cámara era una parte indispensable de la coreografía. Estos ensayos condujeron, como sucede en el teatro, a la formación de una compañía. Posteriormente, llevamos a cabo un trabajo más clásico con el resto de actores, que se beneficiaron del espíritu de grupo que se había creado. Como la película trata de una compañía, era dado que existiera una realmente.

«Ya sea un auténtico fracaso o una gran película, ¡eso no importa! Lo que cuenta es el compromiso que se pone en ella y la aventura humana que representa».

¿Cuánto duró el rodaje?

Seis semana, lo cual es bastante poco. El 80 % de la película se rodó en un solo lugar. Quería que reinara la buena vibración del grupo en el plató porque estábamos haciendo el remake de una película de bajo presupuesto realizada por un estudiante muy comprometido. Todos los actores estaban de acuerdo con esta idea. Casi me hubiera dado vergüenza hacer una película demasiado cara y que supusiera más tiempo de rodaje.

¿Cuáles eran sus objetivos en cuanto a imagen y ritmo?

La textura ligeramente saturada está ahí para contar que la película que quería rodar el personaje de Romain Duris no iba a ser un fracaso y que nada ocurrió como estaba previsto. Quería que la imagen contuviera elementos «sugestivos» que demostraran que lo que estaba acometiendo podía tener éxito. Coupez! (Final Cut) juega con tres tipos de comedia que coexisten, desde la parodia hasta la comedia de situación. La película se vuelve entonces muy mecánica, como un vodevil.

A través de Coupez! (Final Cut), demuestra también que el cine es un arte basado en el compromiso…

Ya sea un auténtico fracaso o una gran película, ¡eso no importa! Lo que cuenta es el compromiso que se pone en ella y la aventura humana que representa, aunque no siempre se pueda controlar todo. A veces, el camino recorrido es más importante que llegar al destino.