El Día Mundial de las Personas Refugiadas, establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la resolución A/RES/55/76, tiene el objetivo de generar conciencia sobre la necesidad de responder de manera urgente a las situaciones de discriminación, racismo y xenofobia que viven las personas refugiadas, siempre trabajando de la mano con este grupo de atención prioritaria y las comunidades de acogida para buscar su plena inclusión.

En 2018, el Pacto Mundial sobre los Refugiados colocó la erradicación de cualquier forma de discriminación, por motivos de origen étnico, color de piel, sexo, lengua, creencias religiosas o políticas, opiniones, nacionalidad o antecedentes sociales, propiedades, nacimiento, discapacidad, edad o cualquier otra característica o condición, en el centro de las acciones requeridas para prevenir el desplazamiento y garantizar la convivencia pacífica entre personas refugiadas y comunidades de acogida. Sin embargo, para poder lograr este cometido es necesario que las ciudades, en conjunto con otros actores estratégicos, implementen respuestas sostenibles que prevengan y eliminen estas conductas.

El contexto mundial desde el inicio de la pandemia por covid-19 ha evidenciado en mayor medida las desigualdades y puesto de manifiesto la necesidad de luchar de manera urgente por un mundo más inclusivo e igualitario, un mundo donde nadie quede atrás y nadie quede fuera. Este año, en la conmemoración del Día Mundial de las Personas Refugiadas, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) hace énfasis en que estas poblaciones, a cualquier edad, contribuyen a la sociedad de diversas formas, por lo que deben ser incluidas en los servicios educativos, sanitarios y deportivos; recordemos que el 85% de la población refugiada se aloja en países de ingresos bajos y medianos con sistemas de salud sobrecargados.

En México, según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en lo que va del 2021, el número de peticiones de asilo batió récord con más de 9 mil durante marzo: 30% más respecto al año pasado. Este aumento de solicitudes es un reflejo de la tendencia ascendente en un país que ha expandido su capacidad para procesar las solicitudes de asilo e integrar a las personas refugiadas.

Por eso, considerando la naturaleza intercultural, pluriétnica, plurilingüe y pluricultural de la Ciudad de México, que es un espacio abierto para las personas refugiadas, el Consejo para Prevenir y Eliminar la discriminación en la Ciudad de México (COPRED) impulsa el proyecto “Movilidad humana para gobiernos locales de América Latina y el Caribe” en conjunto con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el cual dio origen al informe Movilidad Humana y COVID-19: Una aproximación a la respuesta de los gobiernos locales de América Latina y el Caribe, donde se visibilizan los impactos diferenciados de la pandemia por covid-19 en las personas en situación de movilidad humana, así como las buenas prácticas para su atención en la región.

De esta manera, el COPRED hace un llamado a todos los sectores de la sociedad, a las personas de todas las edades y a las personas servidoras públicas a que se involucren activamente para hacer frente a las situaciones de discriminación y rechazo que viven las personas refugiadas en nuestra ciudad y refrenda su rechazo a cualquier comportamiento, estigma o prejuicio en contra de ellas.

El involucramiento puede ir desde informarse sobre qué puede hacer cada persona desde su espacio para apoyar y respetar a las personas refugiadas, hasta alzar la voz ante situaciones de odio y discriminación hacia estos grupos. Cada persona es responsable de acercarse y entender las distintas realidades que viven las personas refugiadas para saber cómo contribuir a hacerles saber que se encuentran en espacios seguros e inclusivos.

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