La Ciudad de México es una capital donde, de acuerdo con su Constitución Política, se garantiza la igualdad sustantiva entre todas las personas sin distinción por cualquiera de las condiciones de la diversidad humana, en la que las autoridades deben adoptar medidas de nivelación, inclusión y acción afirmativa, y se prohíbe cualquier forma de discriminación que atente contra la dignidad humana motivada por condiciones sociales u otras.

Históricamente, la capital del País se ha caracterizado por la defensa de los derechos humanos y la vocación de construir condiciones igualitarias, así como de solidaridad y unidad. En ella no caben expresiones que promuevan el clasismo ni la discriminación bajo ninguna circunstancia.

Una ciudad diversa se expresa también mediante el ejercicio del voto, y precisamente esa expresión da lugar a una representación plural que tiene como compromiso defender las distintas visiones de Ciudad buscando consensos para lograr una comunidad en donde quepamos todas las personas, nadie quede atrás y nadie quede fuera.

Desde COPRED, llamamos a todos los actores y sectores de la sociedad a no fomentar visiones de una ciudad dividida mediante expresiones clasistas y discriminatorias, que lejos de contribuir a la consolidación de una ciudad de derechos, profundizan las desigualdades.

Recordemos que la prevención y eliminación de cualquier forma de discriminación son compromisos y motivos de trabajo constante en toda la Ciudad, porque la desigualdad, el clasismo y el racismo no tienen territorio. Las expresiones clasistas motivadas por los resultados electorales refuerzan divisiones y polarizaciones que en nada contribuyen a la construcción de una cultura de la no discriminación, que durante tantos años ha caracterizado a la Ciudad de México.

Todas las personas que habitamos y transitamos la Ciudad somos sujetas de los derechos que sus leyes garantizan, y que están por encima de colores partidistas. Nuestra Ciudad es de todas y para todas las personas, y la reducción de las brechas de desigualdad en todo su territorio es una tarea prioritaria que nos debe ocupar a todos y a todas.

En México la discriminación tiene impactos generalizados, y ciertos grupos en situación de vulnerabilidad la han experimentado históricamente de manera más profunda, independientemente del lugar o la zona donde habitan. Promover la idea contraria solo refuerza las desigualdades, lejos de colaborar al compromiso permanente de reducirlas, y reproduce estereotipos clasistas que no colaboran a la tarea fundamental de prevenir y eliminar todo tipo de discriminación.

Como lo expresó recientemente la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, “lo que buscamos es justamente disminuir esas desigualdades, y no fomentarlas, ni fomentar el clasismo ni la discriminación. Eso no es de esta ciudad”.

Recordemos que el compromiso de las autoridades de la Ciudad de México, independientemente de su color político, es reducir las desigualdades para que todas las personas que habitamos y transitamos en ella tengamos condiciones igualitarias para ejercer derechos y libertades, con independencia de nuestra condición social, económica, de salud, orientación sexual, origen étnico o nacional, situación migratoria, apariencia física, color de piel, lengua, género, edad, discapacidades o cualquier otra.

Consolidar a la Ciudad de México como una Capital Cultural y Ciudad de Derechos es tarea de todos y de todas. La diversidad nos enriquece y nos hace más fuertes. La pluralidad debe ser un factor de unión y no de separación. No permitamos que la gráfica de un resultado electoral diluya nuestra vocación progresista e igualitaria.

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