Consolidada, la Maestría en Patología y Medicina Bucal de la UAM

Cultura

La decisión de ingresar a la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), hace 45 años, fue una de las más afortunadas de la doctora Velia Aydée Ramírez Amador porque le permitió fundar la Maestría en Patología y Medicina Bucal, en una época en la que había escaso interés en México en este campo, en el que con el tiempo este programa de posgrado logró consolidarse en los niveles nacional e internacional, relató la recién nombrada Profesora Emérita por la Casa abierta al tiempo.

La investigadora del Departamento de Atención a la Salud de la Unidad Xochimilco refirió en entrevista que desde su época de estudiante se percató de que en materia de salud bucal, las áreas de diagnóstico clínico e histopatología estaban desatendidas y no habían sido incluidas en los planes de estudio ni en la práctica odontológica, lo que despertó “mi inquietud de prepararme, pues cuando salí de la Universidad, en 1971, tampoco había una institución que las impartiera”, algo que sí ocurría en Gran Bretaña y Estados Unidos.

Becada por el Consejo Británico, la académica viajó a ese país europeo, donde “reafirmé mi vocación por la patología y medicina bucal, consciente de lo importante que era para el desarrollo de la Estomatología, de la cual no se ocupaban ni el odontólogo ni el médico”.

De regreso a México “empecé a contactar a mis tutores, quienes me recomendaron acudir a la UAM”. Era un momento coyuntural para la educación superior, ya que se estaban abriendo escuelas nacionales de estudios profesionales y a la Casa abierta al tiempo “llegué con una maestría, un caso insólito, por lo que fui muy bien recibida”.

Cada quien va tomando decisiones en la vida y después valora cuáles sí y cuáles no resultaron venturosas; en su caso ingresar “a la UAM fue afortunada porque era una escuela innovadora sin infraestructura suficiente, pero con el entusiasmo y la dinámica de un nuevo proyecto” cuyo sistema modular fue aprendiendo con la práctica en un área desconocida por completo, por lo que “me tocó ser punta de lanza en patología bucal” junto con muy pocos profesores que diseñaron los primeros módulos y “vimos la necesidad de que los alumnos se formaran en diagnóstico”, algo que se vio favorecido por un financiamiento de la Fundación W. K. Kellogg para la adquisición de equipo del laboratorio de histopatología.

“Empezamos a planificar la Especialización en Diagnóstico Integral y Patología Bucal con el objetivo de formar profesores de centros de Estomatología y ese fue el inicio de “un equipo que tuvo las ideas, el dinamismo y la juventud para lograrlo”.

La Especialización se convirtió en Maestría, inscrita ya en el Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) gracias a que cuenta con un núcleo de profesores de alto nivel que, además del diagnóstico clínico y patológico, ofrece tratamiento a pacientes, realiza actividades de investigación y sostiene vínculos con los institutos nacionales de Cancerología y de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, entre otros.

La doctora Ramírez Amador trabaja en la detección oportuna de cáncer bucal y los efectos secundarios de la terapia para el manejo de este tipo de malignidad, en particular la mucositis bucal, ligada a quimio y radioterapia, así como en lesiones de boca asociadas a la infección por Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).

La caries dental, la enfermedad periodontal y la detección oportuna de cáncer bucal y daños por VIH/SIDA son materias urgentes, recalcó.

La pertenencia al grupo de Profesores Eméritos “es un honor y significa algo muy especial que mi fotografía sea colocada en el Muro en el que también está alguien que quiero mucho y fue muy generoso conmigo: el doctor Luis Felipe Bojalil. En la vida pensé tener ese privilegio”, declaró, a propósito de su reciente designación.

La investigadora consideró esta distinción como “un abrazo de los compañeros profesores con quienes he compartido cuatro décadas y media de mi existencia y que valoran el trabajo realizado en este tiempo”.