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Con un estreno mundial, uno mexicano y la reposición de Carmina Burana, la CNDanza vuelve al Palacio de Bellas Artes

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Una de las puestas escénicas más completas, debido a que integra danza, canto y música en vivo: Carmina Burana, vuelve al Palacio de Bellas Artes a partir de mañana domingo 16 de abril, pero no lo hace sola, sino con dos estrenos que la Compañía Nacional de Danza realiza, lo cual mostrará la versatilidad de la agrupación mexicana.

El primero será el estreno en México de Barba azul (Grand pas de deux électrique) versión del bailarín y coreógrafo ruso Vasily Medvedev (miembro del Consejo Internacional de Danza de la UNESCO) bajo la pieza original de Marius Petipa. Una obra de estilo clásico, donde, a través del ballet, se cuenta la historia de amor entre Isaura y Arturo, símbolos del fin del siglo XIX, cuando se descubre la electricidad.

En seguida, una cara distinta, fresca y original de la Compañía Nacional de Danza se muestra a través del estreno mundial Concierto para violín, pieza coreográfica de la mexicana Yazmín Barragán, “inspirada en la música de Chaikovski y en los bailarines de la misma compañía”, señaló en entrevista la creadora mexicana.

“Conozco muy bien a la CNDanza, conozco muy bien a los bailarines, el perfil de cada uno de ellos, puesto que fui bailarina de la agrupación por 16 años y continuamos trabajando juntos, lo cual me permitió crear una pieza pensada para ellos. Fue como ofrecerles un traje a mano, viéndolo les queda bien y justamente trabajé con eso.

“Tenía la idea de hacer una pieza de ballet contemporáneo, algo un poco más moderno. Escogí el Concierto para violín de Chaikovski porque me gusta trabajar mucho con música clásica para realizar obras contemporáneas, y porque este concierto me dio musicalmente mucho, ya que tiene variantes y un tema musical precioso.

“Me enfoqué, entonces, a ver otro lado a la música, con un movimiento más contemporáneo. Lo que hice fue seguir esta intuición musical y explotarla técnicamente con movimientos ágiles y dinámicos, porque es una pieza en la que la música viene por todas partes, entonces traté de hacer cambios: salidas y entradas, elevaciones y movimientos a ras de piso.

“Pocas veces se logra que inviten un coreógrafo para hacer una pieza a los bailarines de la CNDanza, generalmente son reposiciones, lo cual me permitió explotar un perfil distinto, con movimientos que no están dentro del repertorio, más neoclásico y que les queda muy bien, se ven tranquilos, cómodos, disfrutando y entregados a la pieza”.

Un aspecto que muestra el “concierto” de la coreógrafa mexicana es el cuerpo de baile masculino: El repertorio clásico se concentra mucho en la figura femenina, así que el estilo contemporáneo me permitió trabajar cuadros para los varones (son 10 bailarines) y explotar su potencial para mostrarlo al público.

La intención, dijo, no fue mostrar una historia en específico: Creo que el concierto de Chaikovski se escucha como si fuera un amor muy contenido: eso era lo que quería llevar a escena. Musicalmente no es una pieza celebratoria, no proyecta felicidad pero tampoco tristeza, sino melancolía, como si fuera un amor contenido y eso es lo que el público verá.

Posterior a los estrenos, continúa Carmina Burana una de las puestas escénicas más celebradas por el público. Bajo la composición musical de Carl Orff y coreográfica de Nellie Happee; la versión mexicana de la cantata reúne en un mismo escenario la participación del Coro y Orquesta del Teatro de Bellas Artes, junto a la Compañía Nacional de Danza, para recrear la selección de poemas de los goliardos (canciones medievales escritas en una combinación de latín, alemán y francés medieval), en los cuales se celebra a la naturaleza, el placer, el amor y la sensualidad, permeados de sátira sobre la sociedad de la época.