Con cimientos firmes, la Compañía Nacional de Danza del INBAL cumple 56 años de existencia

Cultura

La Compañía Nacional de Danza (CND) del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) hoy cumplió 56 años. Con más de medio siglo de existencia y, actualmente, con una codirección dirigida en lo artístico por Elisa Carrillo y Cuauhtémoc Nájera, y en lo ejecutivo por David Bear, se mantiene como una de las agrupaciones de la danza profesional más representativas de México.En 1963 Celestino Gorostiza, dramaturgo mexicano y entonces titular del INBAL, propuso fusionar dos grupos de danza independientes: el Ballet Concierto, dirigido por quien sería una de las figuras centrales en el desarrollo de la danza en México, Felipe Segura, y el Ballet de Cámara, a cargo de Nellie Happee, pilar de la danza mexicana, y Tulio de la Rosa, pedagogo de ballet.
El Ballet Concierto, antes llamado Ballet de la Ciudad de México, agrupación cuyas primeras presentaciones se hicieron en la década de los cuarenta, influenciadas por las visiones del ruso Sergio Unger y de la considerada precursora del ballet, la mexicana Nellie Campobello; mientras que el Ballet de Cámara, nombrado Taller de Danza del IMSS, fue un grupo dancístico de la década de los cincuenta, creado y dirigido por la bailarina Elena Jordán, en el que se practicaba danza clásica y neoclásica.
El 26 de noviembre de 1963 se erigió como Ballet Clásico de México, fecha de su debut en el Palacio de Bellas Artes con las obras Electra, Speed Crazy, El combate, Don Quijote y variaciones de El lago de los cisnes bajo la dirección artística de Ana Mérida, Felipe Segura y Enrique Martínez; con la interpretación estelar como primera bailarina de la canadiense Melissa Hayden.
Con el establecimiento del Ballet Clásico de México nació una agrupación dancística firme que incorporó géneros clásicos, neoclásicos y contemporáneos y sentó las bases para el reconocimiento oficial a la danza.
En 1977, a iniciativa del entonces director artístico Salvador Vázquez Araujo y por Decreto Presidencial se le cambió el nombre por Compañía Nacional de Danza; Vázquez Araujo también propuso la asesoría cubana y la fundación del Sistema Nacional para la Enseñanza Profesional de la Danza para formar bailarines con formación académica.
Desde sus cimientos se ha buscado la preservación de lo clásico, la consolidación de lo técnico y artístico, además de la ampliación de lo contemporáneo. Una constante que se mantiene y por la que han pasado 24 directores y directoras.
Con un perfil artístico de creación propia, preservación y fomento de repertorio, la Compañía Nacional de Danza busca propiciar espacios de trabajo interdisciplinarios de la mano de artistas de México y del mundo, además de aspirar a ser un referente latinoamericano cuya voz sean sus obras, creadores, artistas y bailarines: intérpretes de cualquier pieza de repertorio internacional, tradicional y contemporánea; el acercamiento hacia nuevos públicos, así como la conquista de éstos independientemente de su edad y nacionalidad.
La agrupación del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura se esfuerza por llevar propuestas clásicas e innovadoras, así como lo mejor de su repertorio a diversos espectadores y al mayor número de entidades en el país. Es un semillero de públicos disímiles, comprometida con el INBAL en seguir contribuyendo en la conservación y evolución artística de la cultura. Actualmente cuenta con 100 integrantes.
En lo que va del año ha estrenado en el país las versiones coreográficas: Giselle de Anton Dolin (uno de los artistas más influyentes de Gran Bretaña), Palladio de Stanislav Fečo (director artístico del Petipa Heritage Fund), el Grand pas de Deux Électrique del ballet Barba Azul de Vasily Medvedev (miembro del Consejo Internacional de Danza de la UNESCO), Concierto para violín de Yazmín Barragán (mexicana y creadora escénica quien fue bailarina de la CND por 16 años) y Miliano de Irina Marcano (creadora escénica y actual bailarina de la CND).
Además, el próximo fin de semana se presentarán en el Teatro Esperanza Iris el Tercer Concierto para piano de Rachmaninov de Uwe Scholz y Por vos muero de Nacho Duato.