Colecciones de arte japonés, reunidas por José Juan tablada a lo largo de su vida, en el Museo del Palacio de Bellas Artes

Cultura

La Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través del Museo del Palacio de Bellas Artes, presentan Pasajero 21. El Japón de Tablada, exposición que explora la relación del poeta mexicano con las artes plásticas y la cultura japonesa, mediante la exhibición de más de 90 piezas elaboradas a partir de diversas técnicas, como xilografía, acuarela, dibujo, fotografía y óleo, además de algunos libros ilustrados.
La muestra podrá visitarse del 24 de julio al 13 de octubre del presente año en las salas Nacional y Diego Rivera del recinto del INBAL.
El director del Museo del Palacio de Bellas Artes, Miguel Fernández Félix, señaló que esta exposición marca un derrotero de temas relacionados con el arte mexicano, con los que ha venido trabajando el Museo del Palacio de Bellas Artes.
“A José Juan Tablada, poeta, crítico, coleccionista y difusor de las artes, se le atribuye, entre otras cosas, la introducción del haikú (poemas cortos japoneses) a la lengua española. Desde muy joven su fascinación por Japón lo llevó a viajar a ese país en 1900, y a partir de esa experiencia los temas japoneses nunca más se separaron de su obra y de su vida. La exposición presenta una parte inédita de Tablada, la cual se obtuvo gracias a diversas investigaciones y que muestra el diálogo que mantuvo con la cultura nipona”.
En la muestra se exhibe la lista de pasajeros del barco America Maru que arribó a San Francisco el 22 de diciembre de 1900, procedente de Yokohama, Japón, en la que aparece José Juan Tablada como el pasajero 21, con lo que se confirma que el intelectual mexicano sí estuvo en Japón y sus crónicas no son producto de sus lecturas.
Los cuatro núcleos en que se divide la exposición, bajo el concepto curatorial de Amaury A. García Rodríguez, director del Centro de Estudios de Asia y África de El Colegio de México, presentan las colecciones que Tablada reunió a lo largo de su vida y las fuentes de las que se alimentó su trabajo creativo.
Amaury García refirió que 60 por ciento de las estampas que se presentan pertenecen al acervo de la Biblioteca Nacional y 80 por ciento de estampas japonesas y dibujos de Tablada se muestran por primera vez.
“Esta exposición revaloriza la figura de José Juan Tablada como coleccionista, conocedor del arte japonés, promotor de esta cultura en México, impulsor de la vanguardia artística mexicana y mediador entre los creadores nacionales y el arte japonés”.
Asimismo, esta muestra conmemora también las relaciones culturales a lo largo de los años entre México y Japón, afirmó el curador.
Por su parte, Luis Rius Caso, integrante del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de las Artes Plásticas (Cenidiap) del INBAL, mencionó que este es uno de los temas más interesantes de la cultura mexicana, del que se conocía muy poco.
Las piezas, dijo, ponen ante nuestros ojos gran parte de la colección que José Juan Tablada albergaba en su casona de Coyoacán, hoy sede de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem).
“Como intelectual del siglo XIX, Tablada era muy avanzado en muchas cosas, aunque políticamente era conservador; se formó en el modelo francés de los poetas malditos para quienes la estampa japonesa abría un nuevo horizonte en Europa. Van Gogh, Monet, transformaron el arte occidental a partir de la estampería japonesa, y Tablada intentó hacer algo parecido en México”, señaló Rius Caso.
Expresó que tomando como referencia los Ukiyo-e, quiso ver si los artistas mexicanos se atrevían a ver el paisaje de forma moderna, dibujar prostíbulos, suburbios. Consideraba que Gerardo Murillo Dr. Atl, Jorge Enciso, José Clemente Orozco, Alfredo Ramos Martínez, José Torres Palomar, podían ser la palanca que transformara el arte.
Dos caricaturas de Miguel Covarrubias abren la exposición que presentan a Tablada sentado en posición de flor de loto. En este primer núcleo temático, Encuentros con Japón, se pueden observar las primeras fuentes de las que abrevó para aprender sobre la cultura japonesa, el libro que a los cinco años vio en casa de su tío y después compró para él, así como otros volúmenes que adquiría casi inmediatamente después de que se editaran.
Un conjunto de estampas japonesas con mujeres como protagonistas, dibujos que realizó con imágenes de insectos, ya que también le interesaba la entomología y su primer libro de haikú, Un día… poemas sintéticos, ilustrado por él y editado hace 100 años, se aprecian en esta sección dividida en dos partes: Sus libros y sus dibujos y El viaje a Japón.
En esta parte se observan las crónicas que publicó en la Revista Moderna, acuarelas y el registro de migración estadounidense en el que se encuentra el nombre de José Juan Tablada, con 29 años de edad. También se exhiben estampas de Ukiyo-e, un libro acordeón con imágenes del teatro Kabuki y el programa de mano de una obra teatral.
El caso de Utagawa Hiroshige (1797-1858) es el segundo núcleo de la muestra que hace referencia al célebre pintor e ilustrador de estampa japonesa de la primera mitad del siglo XIX, del que Tablada se autonombró continuador de su obra de este lado del Atlántico.
En Tablada: promotor, crítico y coleccionista, tercera parte de la exposición, se revaloriza una de las facetas más conocidas del poeta mexicano, la de coleccionista. En numerosas ocasiones Tablada hizo mención del estudio de su casa de Coyoacán donde atesoraba libros, estampas japonesas y objetos de arte. Es precisamente en esta sección donde se pueden apreciar piezas y fotografías, por ejemplo, en la que aparece el poeta sentado en su escritorio flanqueado por un biombo con estampas de Sharaku. También hay tres libros cuya existencia se desconocía, pertenecientes al Fondo Reservado de la Biblioteca de la UNAM, que corresponden a especies de insectos, aves y flores.
La muestra concluye con Japonismo mexicano, con curaduría de Luis Rius Caso y que incluye algunas obras de pintores mexicanos de la primera mitad del siglo XX que tuvieron contacto con Tablada. Algunas veces el poeta encontraba en las obras de estos jóvenes artistas aspectos que le recordaban a pintores o ilustradores japoneses específicos; otras, veía en el arte del país asiático elementos clave que moldeaban su propio ideal de cómo debía ser el arte mexicano moderno.