*En el marco de la Feria Internacional del Libro Universitario Virtual (FILUV), 2021, se presentó el 24 de febrero en vivo, el primer tomo de Ensayos Reunidos (1984-1998), del crítico literario, miembro de El Colegio Nacional, Christopher Domínguez Michael

*La ensayista y poeta Malva Flores aseguró que “no existe, vivo, otro crítico literario que haya perseverado tal pasión de esta manera”, como el colegiado

*El primer tomo de la antología se integra con los prólogos a la “Antología de la narrativa mexicana del siglo XX”, artículos “Servidumbre y grandeza de la vida literaria”, para cerrar con el ensayo “Elogio y vituperio del arte de la crítica”

“El talante de Christopher Domínguez Michael es el del polemista”, aunque no por ello ha dejado de ser un “irrenunciable y amoroso lector de nuestra literatura”. Las palabras le pertenecen a la escritora Malva Flores, pronunciadas el 24 de febrero en vivo, durante la presentación del primer volumen de Ensayos Reunidos (1984-1998), publicado por El Colegio Nacional.

“Se necesita una disposición de carácter amoroso para leer tantos libros: buenos y malos, de amigos y enemigos, de jóvenes desconocidos o autores consagrados, pero también para escribir sobre ellos cada semana desde hace 40 años, con la indeclinable convicción de que algo hallará que valga la pena conversar o discutir”, destacó la también poeta al describir la obra del miembro de El Colegio Nacional.

Para la investigadora del Instituto de Investigaciones Lingüístico-Literarias, de la Universidad Veracruzana, no existe, vivo, otro crítico literario que haya perseverado en tal pasión de la manera en que lo ha hecho Christopher Domínguez Michael, como se ha reflejado en obras como La utopía de la hospitalidad, aparecido en 1993, aunque no está presente en este primer volumen.

En los Ensayos reunidos se encuentran materiales dispersos o descatalogados: guerras, batallas, héroes, resistencias, vanguardias y sitios de esparcimiento” pasan frente a nuestros ojos en esta geografía de nuestro espíritu narrativo.”

“El mismo Christopher reconoce que se trata de una antología muy democrática, pues aparecen más de una centena de escritores, varios de los cuales no conozco y a otros no habría incluido: pese a la malquerencia que lo acompaña desde que me acuerdo, nuestro crítico siempre ha denunciado a los farsantes: me parece admirable el valor de volver a publicar textos que, en el auge de la cultura de la cancelación, difícilmente serían recogidos por otro que no fuera él. Lo agradezco, porque creo que debemos combatir los horrores que hemos hecho con la cultura y que él veía venir desde el siglo pasado”, aseguró Malva Flores.

Durante la presentación del libro, como parte de la Feria Internacional del Libro Universitario Virtual 2021, la poeta recordó que Christopher Domínguez Michael ya había advertido de algunos problemas que aquejan a la crítica o a la investigación literaria en nuestro tiempo, como la proliferación de mexicanistas en las universidades estadunidenses, lo que provocó “la producción en masa de monografías anodinas, asombrosas por su aldeanismo y notables por su desconocimiento de la cultura universal, hispánica y mexicana.”

“Descreo de ese bondadoso racismo con birrete y celebro que Christopher insista en mostrar a los farsantes; ese desnudamiento se logra desde lo que llamamos creación, pero también desde la crítica que es, para mí, otra de las ramas de la creación.”

Desde su perspectiva, el crítico literario siempre se ha pronunciado por una crítica libre de castigo, lejos del sentimentalismo estético y de la corrección política, exigiendo la soberanía para el crítico y, en especial, su reconocimiento como igual entre pares, sin someterlo a la vigilancia provocada por su condición de no ser poeta o novelista.

“Yo sí creo que un buen crítico es un creador, la clave está en el estilo y en la libertad y amplitud con que ejerce su herramienta, el lenguaje. Christopher con frecuencia nos recuerda que la moral del escritor supone un apasionado compromiso con el lenguaje. Esto parece verdad de Perogrullo, pero en estos tiempos aciagos para la escritura, nos dan gato por liebre a la menor provocación”, advirtió la ganadora del Premio Mazatlán de Literatura 2021, por el libro Estrella de dos puntas.

 Para Christopher Domínguez Michael, la actividad del crítico es literaria y va más allá: “muchos de los críticos literarios son mejores escritores que algunos poetas y narradores que son la materia de sus juicios”. Palabras pronunciadas no con un afán de arrogancia, sino como una muestra del compromiso que debe manifestar todo crítico al escribir la más humilde de las reseñas: “con la misma convicción que el mejor de los novelistas o la mayor de las poetas pone al escribir un capítulo de una novela o un soneto.”

“La exigencia profesional de un crítico no sólo es la misma, sino debe ser superior, porque si te estás arrogando el derecho de juzgar, pues tienes que mostrar un compromiso estilístico y un amor al lenguaje que, desde luego, uno no siempre logra y quienes como yo, por razones profesionales estamos obligados a escribir cada semana, pues la cantidad de páginas que nunca publicaré y que me gustaría ver desaparecidas de las hemerotecas, si no es que ya los bibliotecarios me hicieron el favor, son muchísimas”, reconoció el colegiado.

Desde 1980, cuando comenzó su labor como crítico literario, Domínguez Michael asumió la necesidad de realizar un ejercicio de humildad al poner en orden las prioridades de su labor: primero está la creación y, después, sus intereses personales como escritor, donde se reconozca que, si bien hay críticos que pueden producir páginas bellas, penetrantes o inteligentes, “si han llegado a ellas es desde la subordinación.”

“La posición del crítico es muy sufrida, te odia siempre la mitad de la población literaria, pero también es muy cómoda, porque es un lugar desde el cual uno ejerce su trabajo sin necesidad de competir con el creador: ninguno de los grandes críticos, al menos los que he leído, hacen esa concesión profundamente autodestructiva, que radica en la idea de tratar de escribir mejor que el autor.”

Y si bien ha llegado a mencionar que el crítico es inferior al creador, lo ha hecho con el afán de evitar los abusos que comete una retórica dañina, sobre todo en las universidades, al tiempo de reivindicar, “cómoda y arteramente, la posición del crítico como francotirador.”

“Un crítico literario es un creador… de valores, de juicios: si lo hace mediante una prosa encantadora, tanto mejor. La prosa de Tomás Segovia como la de Alfonso Reyes, en El deslinde, es abominablemente aburrida y, desde luego, no se compara con la brillantez que ciega de Octavio Paz. No es fácil leer El Deslinde de Reyes, ni Poética y Profética.”

La mayor cantidad de páginas que se encuentra en Ensayos Reunidos (1984-1998) son los prólogos a la antología que publicó en 1989 y en 1991, una labor que ya no volvería a desarrollar, bajo el convencimiento de que se trata de una batalla de jóvenes: cuando uno quiere imponer un gusto, ya sea el propio o el de un grupo de amigos.

“Y hacer antologías requiere subirse a un ring en el que se requiere la beligerancia de los 25 o 30 años. Hay que ver el momento en que hice ese trabajo: una época en la que todos, en la política y en la literatura, estábamos entusiasmados con la posibilidad de vivir en democracia, y la democracia pasaba por la literatura, lo que ahora veo con desdén: la antología no era la literatura que a mí me gustaba, sino un panorama y, en ese panorama, había autores que no me gustaban”, en palabras de Christopher Domínguez Michael.

La presentación del volumen Ensayos Reunidos (1984-1998) está disponible en el Canal de YouTube de El Colegio Nacional: elcolegionacionalmx.