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Cetri Balti Krekli, entrevista con Rolands Kalniņš

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Con Cetri Balti Krekli, el director letón Rolands Kalniņš firmó, en 1967, una crítica sutil del régimen totalitario soviético bajo la apariencia de una comedia musical. Su proyección fue prohibida durante veinte años, así que la película no se presentó ante el público hasta 1986 y se restauró en 2017, con motivo del 95º aniversario del cineasta. Cannes Classics propone redescubrir esta obra maestra del cine letón en presencia del propio Rolands Kalniņš.
¿En qué contexto escribió el guion?
La película es una adaptación de una obra de teatro de Gunārs Priede que había visto con mi director de fotografía Miks Zvirbulis. Hicimos una película que se enmarcaba en el ambiente de la época: el comienzo de los años 60, cuando reinaba un sentimiento de libertad en Rusia y, por consiguiente, también en Letonia. También nos inspiramos en otras formas artísticas que comenzaban a emerger en el momento de la realización. Por ejemplo, la letrista Māris Čaklais, uno de los jóvenes talentos de este periodo, escribió las canciones de la película y se convirtió en una personalidad destacada de la cultura letona.
¿Con qué obstáculos se encontró durante la realización de la película?
No tuvimos que enfrentarnos a ningún obstáculo durante el rodaje. En cambio, la gente de producción nos indicó que el personaje de Cezars era demasiado excesivo, demasiado hooligan y que debía ser más dócil. Pero no tuvimos en cuenta este tipo de observaciones porque nos parecía inconcebible cambiar nuestro protagonista, lo que habría tenido consecuencias sobre la propia película. ¡Uno de ellos declaró entonces que éramos tan obstinados como Cezars!
¿Por qué fue censurada la película? Durante la realización, ¿imaginó que su película iba a ser prohibida en Letonia?
Evidentemente, desafiamos al destino rodando el episodio más arriesgado de la película. Pedimos al guionista que escribiera una escena de debate donde personas tan ignorantes como influyentes discuten sobre la canción de Cezars, hasta decidir que un soviético no debería escribir ni escuchar ese tipo de canciones. Es una escena cruel e irónica sobre las ideologías dictatoriales del sistema soviético y que muestra los obstáculos absurdos a los que se debe enfrentar un joven creativo. Por tanto, esta secuencia irritó a todos los dirigentes que la vieron y que se reconocieron en ella. La película solo tuvo derecho a una proyección, dedicada a los superiores del partido comunista. Nunca supimos lo que pensaban de ella pero todas las proyecciones se anularon y la película desapareció de la faz de la tierra. Sin proyecciones, sin críticas… ni siquiera aparecía en mi filmografía. En aquel momento no teníamos un solo gramo de esperanza en que alguien, un día, descubriera la película.
Su película Akmens un skembas (1966) también fue prohibida y las bobinas de Cetri pavasari (1974) fueron destruidas. ¿Qué otras presiones tuvo que sufrir durante su carrera?
Todas las decisiones se tomaban entonces durante la escritura de los guiones. Si el tema era arriesgado, no me autorizaban a rodar. Aunque pude hacer algunas películas tal y como yo quería, hay casi diez que me prohibieron realizar…
¿Qué le parece la industria cinematográfica actual de Letonia?
Sigo con atención todas las novedades del cine letón y cuando se presentan en primicia películas dedicadas al centenario letón me doy cuenta de que tenemos un potencial creativo muy elevado.
Una presentación del Centro Cinematográfico Nacional de Letonia. Digitalización 4K y restauración digital 3K a partir del internegativo original en 35mm y de un interpositivo con el objetivo de obtener un máster 2K. Restauración financiada por el Centro Cinematográfico Nacional de Letonia y realizada por Locomotive Productions (Letonia). En presencia del director Rolands Kalnins.