Principal Cultura Céline Sciamma o las vicisitudes del amor en el siglo XVIII

Céline Sciamma o las vicisitudes del amor en el siglo XVIII

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Tras rodar una trilogía sobre la juventud, Céline Sciamma vuelve a encontrarse con Adèle Haenel en Portrait de la jeune fille en feu (Portrait of a Lady on Fire), un largometraje delicado e intimista sobre las vicisitudes del amor en el entorno de las pintoras del siglo XVIII.

Doce años después de Naissance des pieuvres (Water Lilies), Céline Sciamma vuelve a rodar con Adèle Haenel, la actriz que reveló, para abrir un nuevo capítulo de su filmografía tras haber rodado tres películas en las que exploraba las cuestiones de la feminidad y el sexo. En Portrait de la jeune fille en feu (Portrait of a Lady on Fire), Adèle Haenel interpreta a una mujer del pasado, Héloïse, una futura esposa sentimental e intelectual que establece una relación íntima en una isla recóndita con una joven pintora, Marianne (Noémie Merlant), encargada de realizar su retrato.

En este doble retrato femenino, que se despliega con gran delicadeza empleando numerosos planos secuencia, Céline Sciamma dice haber querido abordar la descripción de un «sentimiento adulto». «El gran desafío de plasmar esta experiencia ha radicado en el aspecto intimista», precisa la directora, quien confió a Claire Mathon la dirección de la fotografía del largometraje, rodado en treinta y cuatro días en la península de Quiberon.

A través de esta historia de amor fruto de la colaboración entre una artista y su modelo, Céline Sciamma levanta igualmente el velo sobre la desconocida vida cotidiana de las pintoras de finales del siglo XVIII. La cineasta, cuya ambición era también explorar la relación creativa entre «el que observa y el que es observado», ha decidido confiar por primera vez la interpretación a actores profesionales para darse la libertad de ser más exigente con el reparto.

Para preparar el guion de este relato de tintes feministas, Sciamma se ha sumergido durante casi dos años en las obras sobre los movimientos artísticos femeninos del siglo XVIII. Además, a fin de crear un personaje que hiciera justicia al mundo de las pintoras de ese siglo, la directora también fue asesorada por un sociólogo de arte especialista en el mundo de la pintura artística del periodo.