Celebra la UAM el décimo aniversario de la Casa Rafael Galván

Cultura

Al conmemorar el décimo aniversario de la Casa Rafael Galván, la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) reafirma su compromiso “con el pensamiento crítico y la vinculación con los movimientos sociales”, externó el doctor Eduardo Peñalosa Castro, rector general de la Institución.

En un mensaje –al que dio lectura el maestro Francisco Mata Rosas, coordinador general de Difusión de la UAM– el Rector General destacó la remembranza al líder sindical desde “un espacio central de las funciones sustantivas de nuestra Casa abierta al tiempo y ejemplo de la riqueza académica y cultural de la comunidad universitaria”.

En el patio del centro de extensión educativa y cultural donado a la UAM por el Instituto de Estudios Obreros Rafael Galván fue develada una placa conmemorativa e instalada una mesa de análisis moderada por Eduardo Cruz Vázquez, responsable del recinto, para recapitular la trayectoria y la labor del político y líder sindical mexicano.

El maestro Mata Rosas aseguró que la Casa Rafael Galván se distingue por albergar una amplia programación a partir de contenidos que genera la comunidad universitaria en sus cinco unidades académicas y atender a numerosos usuarios, sobre todo a organizaciones no gubernamentales.

“Nuestros cinco espacios en funciones y dos en desarrollo son eje fundamental de la política cultural que ejerce la Universidad a través de la Coordinación General de Difusión y que se estrecha, a la vez de enriquecerse, con los programas de nuestras cinco unidades académicas, por lo que este sistema de recintos proyecta la fortaleza institucional”.

La maestra Rosa Albina Garavito Elías, investigadora del Departamento de Economía de la Unidad Azcapotzalco, expuso que la Declaración de Guadalajara fue un proyecto de amplio aliento proclamado en 1975 por Galván y sus compañeros que propuso la democracia y la independencia sindicales, así como la reorientación de la economía con un sentido popular.

Mientras la democracia obrera no se haga realidad, mientras no se respeten los derechos del ciudadano trabajador, la democracia electoral y política difícilmente se fortalecerá y ciertamente seguirán enfrentando los riesgos de la restauración del autoritarismo presidencial y el centralismo en el ejercicio del poder.

“Sin duda, a la luz de los tiempos actuales la relectura de la Declaración de Guadalajara es iluminadora y además vigente, por lo que es importante recordar esas propuestas fundamentales”, puntualizó Garavito Elías.

El doctor Raúl Trejo Delarbre, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), definió a Galván como motor fundamental de la fundación de sindicatos y su casa fue el escenario de innumerables discusiones y encuentros, que la convirtieron en “sede inolvidable de la insurgencia obrera de los años 70 del siglo pasado.

“El líder sindical estaba convencido de que entre más amplios fueran esas organizaciones, mejor resultarían las posibilidades de los trabajadores para reformar sus condiciones y la situación del país. Para él no eran sólo agentes de lucha gremial, sino organismos llamados a impulsar un proyecto nacional. El compromiso que tenía con la democracia lo llevó a enfrentarse con los dirigentes tradicionales que encabezaban esas organizaciones”.

El economista Rolando Cordera Campos, Doctor Honoris Causa por la UAM, explicó que es posible parafrasear a Galván y decir que “Revolución Mexicana debe ser hoy hablar de desarrollo y bienestar social como políticas de Estado, de la posibilidad de reconstituir el presente hacia un futuro construible, en una tarea que reclama esfuerzos intelectuales y voluntades políticas destinados a reconfigurar el entramado de nuestras relaciones sociales, políticas y culturales fundamentales para seguir pensando que formamos parte de una nación”.

Luis M. Pérez Pantoja, director del Instituto de Estudios Obreros Rafael Galván, agradeció que se valore la importancia del líder sindical dentro del movimiento obrero y su empeño organizador que dio como resultado la Confederación Mexicana de Electricistas (1954), el Sindicato de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (1960), la Confederación Nacional de Trabajadores (1961), en alguna medida el Congreso del Trabajo (1966) y la fundación, en 1972, del Sindicato Único de Trabajadores Electricistas (SUTERM).