El día de hoy se llevó a cabo, de manera virtual, la presentación del informe “Una recuperación Verde y Resiliente para Latinoamérica”, por parte del Centro Global de Adaptación y la Presidencia pro tempore de México para la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), documento orientado a entregar información a los gobiernos de los países de América Latina para abordar la crisis social, climática y sanitaria generada por la pandemia de COVID-19, con énfasis en atender la inequidad de la región.

En el encuentro, encabezado por el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubon, estuvieron presentes el representante del Centro Global para la Adaptación, Patrick Verkooijen; la directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva; la investigadora de Espacio Público, Anne Dufey; el director del Centro de Acción Climática de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Marcelo Mena; la subsecretaria para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la Cancillería, Martha Delgado Peralta, y el director general de Organismos y Mecanismos Regionales Americanos, Efraín Guadarrama Pérez, así como cancilleres y ministros de Relaciones Exteriores, Medio Ambiente y Finanzas de países miembros de la Celac, quienes coincidieron en la relevancia de adoptar una mirada resiliente para la recuperación de América Latina.

Durante su intervención, el canciller Marcelo Ebrard agradeció el compromiso y la disposición de todos los presentes para dialogar sobre los retos que enfrentará la región en la recuperación posterior a la pandemia y destacó que en los meses venideros debemos considerar que el tipo de actividades económicas que desempeñemos sean ecológicas y protectoras del medio ambiente.

Por su parte,  la investigadora de Espacio Público, Anne Dufey, y el director del Centro de Acción Climática de la Universidad Católica de Valparaíso, Marcelo Mena, resaltaron que las principales recomendaciones contenidas en el Informe se relacionan con la reducción de la desigualdad, la focalización directa en los beneficios de salvar vidas al tiempo que se reducen pérdidas y se promueve la recuperación, además del desarrollo de proyectos que generen empleos inmediatos. Asimismo, se abordan recomendaciones sobre la inversión en infraestructura resiliente orientada a proteger los beneficios sociales y económicos, la regulación del sistema financiero para movilizar financiamiento privado hacia la resiliencia climática, así como la aceleración en el desarrollo de soluciones basadas en la naturaleza y la infraestructura verde.

En su participación, la directora general del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, aseveró que la pandemia ha golpeado duramente a América Latina y el Caribe y que los desastres climáticos pueden afectar aún más, por lo que es fundamental actuar ahora para evitar resultados peores en el futuro. Aseguró que invertir en resiliencia climática apoyará la recuperación, ayudará a crear empleo y reducirá los riesgos en estos países.

El reporte evidencia que los retos por la vulnerabilidad social, los altos niveles de desigualdad, el bajo gasto social y los elevados índices de informalidad laboral son factores que ralentizaron el acceso a las medidas de protección necesarias para enfrentar la pandemia por COVID 19. Como parte del análisis se afirma que, hacia fines del 2020, la pandemia orilló a cerca de 4.8 millones de personas a vivir en extrema pobreza. Para finales del 2030, esta situación, en conjunto con la crisis climática,  pondría a un total de 9.8 millones de seres humanos en esta condición.

En este sentido, el estudio señala que el cambio climático es la principal amenaza para el desarrollo de los países de la región que enfrentan una pérdida promedio de 11 mil millones de dólares anuales, asociados a desastres naturales relacionados con el clima.

Si bien nueve de los 20 países con mayores impactos en su PIB por causas relacionadas al cambio climático se encuentran en Latinoamérica, la inversión en infraestructura resiliente en la región sólo ha incrementado en 3% en comparación con la infraestructura convencional. El estudio proyecta que, de darse un cambio en esta tendencia, con inversiones de entre 3 a 13 mil millones de dólares al año en este tipo de infraestructura, se obtendría un beneficio neto de 700 mil millones de dólares en daños evitados al 2030.

Mediante un videomensaje, el secretario general de las Naciones Unidas y presidente de la junta del Centro Global de Adaptación, Ban Ki-moon, afirmó que “enfocarse en una recuperación resiliente no es una señal de darse por vencido frente al cambio climático, sino una forma de renovar nuestro compromiso para luchar contra la desigualdad”, mientras que el director ejecutivo del Centro de Global de Adaptación, Patrick Verkooijen, enfatizó que “es fundamental que la región tome esta oportunidad única de invertir en adaptación climática. Esto no sólo creará puestos de trabajo, sino que también minimizará los impactos ante futuros desastres, como los eventos extremos causados por la emergencia climática”.

Finalmente, la subsecretaria para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la Cancillería, Martha Delgado Peralta, destacó que el informe del Centro Global de Adaptación reconoce los beneficios sociales de invertir en adaptación y mencionó que “son la única forma de recuperarnos de esta crisis, de fortalecer nuestra resiliencia ante los retos próximos y de construir un futuro que contemple las tres dimensiones de la sostenibilidad: económica, ambiental y social.”

Durante el encuentro se destacó la necesidad de alinear la política pública y la gobernanza para abordar los desafíos estructurales del cambio climático. En este sentido, los participantes coincidieron en la necesidad de que las instituciones de desarrollo y banca multilateral, tales como el Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, entre otras, participen activamente en el cofinanciamiento en cuanto a recuperación resiliente se trata, algo prioritario para minimizar las afectaciones futuras para la región.