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Cautiva Gewandhaus Quartett en el Palacio de Bellas Artes, con el concierto dedicado a Alexander von Humboldt, que inicia actividades en su honor

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La prestigiada agrupación alemana de cuerdas Gewandhaus Quartett, interpretó un cuarteto de Robert Schumann y otro de Ludwig van Beethoven, en el Palacio de Bellas Artes este sábado, concierto único que fascinó a la audiencia y dio inicio a una serie de actividades celebratorias por la visita que realizó el geógrafo Alexander von Humboldt a México hace 200 años, como lo dio a conocer el embajador de Alemania en México Peter Tempel.

“Este año que celebramos el 250 aniversario de Alexander von Humboldt, el científico alemán que recorrió gran parte de América Latina, todas las instituciones alemanas con presencia en México planifican eventos dedicados a Humboldt, parte de esta temporada de honor es el concierto de hoy”.

Con la representación de sus respectivos titulares, asistieron el director de Promoción y Festivales de la Secretaría de Cultura, Pablo Raphael, y  la subdirectora general del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, Laura Elena Ramírez Rasgado. El diplomático alemán recordó que “Humboldt llegó a América en 1799 por invitación de la corona española y entre 1803 y 1804 viajó por México y recorrió una buena parte del país junto a su amigo, el botánico francés, Aimé Bonpland. Humboldt se enamoró profundamente de México, de su naturaleza y su cultura”, destacó.

“El 11 de abril de 1803 Humboldt llegó a la Ciudad de México, aprovechamos esta fecha como oportunidad para celebrarlo hoy, en el Palacio de Bellas Artes. Testigo del reconocimiento que Alexander von Humboldt recibió en México son dos hechos: primero, el otorgamiento de la ciudadanía mexicana por parte del primer presidente mexicano, Guadalupe Victoria, un reconocimiento tanto a su trabajo como a su admiración por México; segundo, sólo dos meses después de su fallecimiento, en 1859, el presidente Benito Juárez lo nombró Benemérito de la Patria por su esfuerzo de dar a conocer a México en el mundo”.

El diplomático destacó que “Humboldt es sin duda uno de los últimos genios universales. Nos dejó una gran cantidad de escrituras sobre el México de antes, textos que siguen siendo una base importante para la investigación”.

Sobre la agrupación y el concierto, dijo que Gewandhaus Quartett se creó en 1808, dos años después de que Humboldt regresara de su viaje por México. “Desde entonces se ha convertido en una de las agrupaciones más antiguas del mundo y también es considerada la agrupación alemana con mayor tradición y prestigio internacional. Hasta ahora el grupo ha recorrido más de 40 países y el día de hoy seremos testigos de su estreno mexicano.

“El cuarteto tocará música de la época de Humboldt compuesta por sus contemporáneos, el Cuarteto de cuerdas en la mayor, op. 41 núm. 3 de Robert Schumann y el Cuarteto de cuerdas núm. 8 en mi menor Razumovsky de Ludwig van Beethoven.

Tradición y dominio

Si bien se pudo constatar el sustento de su larguísima tradición, lo que sorprendió este fin de semana del cuarteto Gewandhaus fue el dominio interpretativo que sus integrantes, los violinistas Frank-Michael Erben y Yun-Jin Cho, el violista Anton Jivaev y el violonchelista Jürnjakob Timm mostraron durante el concierto. Un dominio técnico y conocimiento no sólo del instrumento y las obras, sino la capacidad de coordinarse y comunicarse entre ejecutantes para hacer lucir cada cambio de tono, cada repetición melódica, ya en el violín, como en la viola o el violonchelo.

La primera obra ejecutada compuesta por Schumann en 1842, tras estudiar los cuartetos de Haydn, Mozart y Beethoven, es considerada, a la par  de otros dos cuartetos, los más importantes de la música de cámara de este compositor. La segunda obra, de Ludwig van Beethoven forma parte de los conocidos Cuartetos Razumovsky, dedicados al entonces embajador de Rusia ante la corte de Viena, Andreas Razumovsky.

Ambas interpretaciones, que mantuvieron en total silencio y expectativa a la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, les ofrendó una amplia ovación a los intérpretes, quienes regresaron al escenario para tocar una pieza de Felix Mendelssohn, coetáneo y cercano a Humboldt.