Principal Cultura Carlos Mérida expresó la danza a través de sus trazos

Carlos Mérida expresó la danza a través de sus trazos

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Los elementos y belleza de la danza, la soltura y fortaleza de sus movimientos, trascendieron fronteras hacia la plástica en manos del pintor y escultor guatemalteco Carlos Mérida, quien pudo traducir las resonancias y paralelismos de estos dos quehaceres artísticos.
Ese fue el tema de la conferencia Carlos Mérida y la danza, llevada a cabo la tarde de ayer en el Museo Nacional de Arte del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que fue impartida por el escritor, crítico, investigador y profesor mexicano Alberto Dallal Castillo.
Ante un público interesado y a la expectativa, Dallal mencionó que la relación entre Carlos Mérida y este arte es que, gracias a un profundo interés, lo llevó hasta la plástica y fue capaz de reproducir la danza mexicana y latinoamericana desde la época prehispánica.
“Fue un ser profundamente humano, que se desenvolvió en varios ámbitos, igual que otros artistas de la época que le tocó vivir”, señaló Dallal durante esta actividad realizada en el marco de la exposición Carlos Mérida. Retrato escrito (1891-1984).
Posteriormente, el investigador habló un poco sobre la vida de Mérida, quien decidió venir a México cuando era muy joven, luego de haber abrevado imágenes en su natal Guatemala y haber recorrido Europa. Al llegar a nuestro país descubrió que se trataba de un lugar lleno de danzantes. El artista guatemalteco quedó extasiado ante este panorama y decidió llevarlo hasta sus obras.
La danza está presente no nada más en los títulos de las obras que hace —indicó Alberto Dallal—, él pintaba las características de la danza indígena y la historia de la danza latinoamericana. La característica de Mérida al pintar a los danzantes es que geometriza el espacio, los cuerpos se vuelven rayas, signos, impone a su idiosincrasia un orden cósmico, mientras que las estelas que realizó son como esculturas.
“Los latinos somos danzantes, grandes bailarines, aún se pueden ver esas expresiones en las calles, él percibió eso y, además, por sus relaciones profesionales fue llamado a colaborar con la iniciación de la gran escuela destinada a formar bailarines y coreógrafos, convirtiéndose en su primer director”, explicó Dallal.
También comentó que se le designó como director de la Escuela de Danza por el gran conocimiento que poseía de las danzas prehispánicas, además de su experiencia adquirida en Europa y Estados Unidos; fue un cargo que ocupó entre 1932 y 1935.
Cuando surge la Escuela de Danza, dijo Dallal, se instala en la Secretaría de Educación Pública. Fue tanto su éxito que pronto requirieron de mayor espacio, por lo que se buscaron algunos lugares alternos. En 1934, Mérida le comenta a Siqueiros: “Nuestro próximo hogar será un palacio, se llama Palacio de Bellas Artes”.
Así, el Palacio de Bellas Artes fue el recinto en el que se desarrolló el conocimiento de diversos géneros de la danza mexicana, con Mérida al frente, convirtiéndose en un lugar emblemático para el guatemalteco y su relación con este arte.
Durante la conferencia se proyectaron diversos cuadros del artista, como la obra que alude a una leyenda mexicana, Los cuatro soles, y otras piezas como Geometría del color, Los danzantes, Caseína sobre papel amate, entre otros.
“Fue Mérida el que valoró y desenvolvió los primeros hilos de esta trama que no ha de terminar nunca. Los mexicanos siempre vamos a tener danzantes. Jamás se alejó de la danza, la recreó en sucesivas maneras en sus obras; fue padre de la bailarina Ana Mérida, quien hizo efectivas sus ideas”, finalizó el investigador.