Canciones del virreinato, a cargo del ensamble vocal Ádromos, harán eco en el Museo Mural Diego Rivera

Cultura
  • Este viernes 24 de noviembre, a las 18:30 horas, la agrupación que dirige Jair Arellano ofrecerá un panorama sobre la música coral de los siglos XV y XVI

Como parte del ciclo Viernes sonoro, el Museo Mural Diego Rivera del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal) abre sus puertas a la música coral de la época virreinal con un concierto único a cargo del ensamble vocal Ádromos, este viernes 24 de noviembre, a las 18:30 horas, con entrada libre.

El concierto Ecos del virreinato ofrecerá un panorama sobre la música coral de los siglos XV y XVI, a través de un ejercicio de imaginación sonora para hacerla accesible a todo público, comentó en entrevista Jair Arellano, director de la agrupación, la cual fue acreedora a una beca del Primer Encuentro Universitario de la Canción Iberoamericana y un estímulo del Curso de Interpretación Renacentista de Paulina van Laarhoven por este concepto.

“Interpretaremos algunas piezas de los cancioneros españoles y del virreinato de la Nueva España, sin embargo, nuestras interpretaciones van acompañadas con instrumentos como la guitarra, el charango y las percusiones, con el fin de hacerlas cercanas al público, pues forma parte de nuestro legado cultural”.

Arellano detalló que los “cancioneros” son parte de un repertorio que se hizo presente en nuestro país tras la llegada de los españoles. Sin embargo, muchas composiciones muestran el sincretismo que se dio en la época, pues algunas piezas están escritas en lenguas originales, entre ellas el náhuatl.

“Haremos un viaje en el tiempo, el cual estará dividido en tres secciones. El primero se llama Orígenes, pues abordará la tradición española”, con piezas pertenecientes al Cancionero de Palacio del Siglo XV, como las anónimas Dindirindin y De la vida deste mundo.

También abordarán obras del Cancionero de Upsala, publicado en 1556, del cual se interpretarán las piezas Riu Riu chiu, atribuida a Mateo Flecha, y la pieza anónima Yo me soy la morenica, así como obras del barroco español, con las canciones De los álamos vengo, madre, de Juan Vásquez y Un sarao de la chacona, de Juan Arañés.

“Estas obras son una muestra para abordar el origen de esa tradición europea que se instaló durante el virreinato de la Nueva España y ofrecen el antecedente del repertorio que posteriormente se compuso en nuestro continente, el cual se tocará en la segunda y tercera sección, con obras que mezclan no solo los ritmos que existían en Mesoamérica, sino que utilizan lenguas originales”.

La segunda parte, Nuestro legado, ofrecerá un recorrido por obras escritas en México durante el virreinato, como Zagalejo de perlas y Tleycantimo Choquiliya, de Gaspar Fernandes; Músicos ruiseñores, de doña María Joaquina Rodríguez; Al salir el Sol, de Antonio de Salazar o Convidando está la noche, de Juan García de Zéspedes.

“Dentro de este repertorio, Gaspar Fernándes conjuntó ritmos originales de la región con el conocimiento musical que tenía sobre la tradición europea para escribir unas canciones en náhuatl. Por supuesto, hay que ubicar estas piezas en su momento histórico, pues se utilizaban como una forma de adoctrinamiento religioso. Sin embargo, a través de ellas podemos resignificar ciertos discursos y poner en valor que México es una nación multicultural, donde la cultura y creencias europeas se mezclan con las originarias”.

Entre las obras, hay algunas que muestran este sincretismo, como Xicochi conetzintle, de Hernando Franco, el cual es un arrullo que, no solo recuerda las próximas festividades navideñas, sino que está escrita en náhuatl, la cual, si bien hace referencia a un tema religioso, utiliza tonalidades distintas, más populares. De esta época, solo la pieza Sacris Solemnis, de Manuel de Sumaya, ofrece un ambiente típico coral de iglesia, detalló.

En la tercera parte se abordarán piezas del virreinato de Perú, las cuales están contenidas en el Codex Martínez Compañón. “Tocaremos la versión del musicólogo Emmanuel Pool, pero también con arreglos nuestros”, entre ellas: Cachua serranita, Niño il mijor, Dennos lecencia señores, El Chimo, El Diamante y El Congo.

El licenciado en Música y Canto por la Facultad de Música de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explicó que uno de los retos que presenta este repertorio, y por el cual es muy poco abordado, es que su interpretación debe ser “históricamente informada”.

“Lo cierto es que no hay muchas agrupaciones que se dediquen a la música virreinal, puesto que implica replicar los instrumentos que se utilizaban, un director y expertos en música virreinal. Nosotros tenemos a varios expertos que nos apoyan en cuestión del estilo. Sin embargo, el objetivo de nuestra agrupación es hacer una divulgación artística, por lo cual proponemos un ejercicio de imaginación sonora.