Javier Bárcenas

En sesión solemne la Cámara de Diputados entregó la medalla Gilberto Rincón Gallardo a Ana María Latapí Sarre, luchadora social que dedicó parte de su vida a la investigación y apoyo a personas con discapacidad intelectual y otras discapacidades, mujer que luchó hasta el último momento a la enfermedad que padecía una de sus hijas.

 Alicia Escobar Latapí, hija de la galardonada, pos mortem, recibió la medalla “Gilberto Rincón Gallardo”, y quien lamentó la muerte de su madre días después de que la habían postulado para recibir el premio, el 7 de diciembre del 2018. Ana María dedicó durante 50 años al apoyo de los discapacitados intelectuales y cualquier tipo de discapacidad.

Alicia consideró a su familia como especial, porque que en el momento en que médicos y especialistas diagnosticaron la lesión de Anita, la hija mayor de Ana y Agustín, también pronosticaron que la niña desarrollaría convulsiones y actitudes agresivas hacia todas las personas.

Eso no doblegó a la familia, quienes llevaron a cabo una lucha incansable, Anita su hermana tenía 12 años la llevaron con unos médicos que a través de ejercicios sanaría y ayudaría a la salud de Anita, y toda la familia ayudó a la rehabilitación de la niña.

Ana María Latapí, socióloga, estudió y buscó todo lo relacionado en los problemas de salud con discapacidad intelectual, para poder ayudar a su hija y luchó durante una época donde no había tanta tecnología y modernidad.

El diputado del PAN, José Luis Preciado, dijo que la medalla “Gilberto Rincón Gallardo” se entrega por primera vez, con la finalidad de realizar un reconocimiento a las personas que destacaran por sus actos en pro de fomento a la protección, impulso e inclusión y defensa de los derechos humanos de las personas con discapacidad.

La medalla lleva el nombre de un luchador social político Gilberto Rincón Gallardo, hombre de gran congruencia que dedicó su vida a la búsqueda de la sociedad nacional e internacional más justa y libre de discriminación.

Fue uno de los impulsores de la reforma constitucional en materia de derechos humanos y de no discriminación en el año 2000, cuando participó en el debate presidencial y propuso incluir en la agenda política nacional la necesidad de reconocer y evitar las distintas formas de discriminación.

El aporte que hizo Ana María es para la civilización, es el daño y la vulnerabilidad a la que todas las personas pueden estar expuestas por igual, por lo que galardonar a esta mujer, pionera de los espacios educativos para personas con discapacidad en la época de los 60´s, es de gran orgullo para ésta Cámara de Diputados, dijo el diputado José Luis Preciado.

Ana logró incidir en diversos procesos legislativos federales y locales que contribuyeron para que algunas personas con discapacidad intelectual pudieran ver sus derechos reconocidos en diversas normas y acceder a oportunidades que permitieran desarrollarse.