Collage, instalación y otros recursos revelan el arte no convencional del venezolano Carlos Zerpa, que por primera vez expone en solitario en México, acogido por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), con una propuesta que abarca un universo consagrado al barrio, el mercado, la calle, los personajes que la habitan y la herencia de la gráfica popular de México y América Latina.

Metiendo mano, hospedada en la Galería Metropolitana hasta marzo, reúne pintura, dibujo, instalación y video, la mayoría concebida –en la mitad de la década de 1990, en su natal Venezuela– por esta figura clave del origen del arte conceptual latinoamericano que explora los símbolos de su niñez: la lucha libre, las artes marciales y las películas de El Santo, el Enmascarado de plata, y Blue Demon.

Frida Kahlo, la baraja española, la lotería, el santoral venezolano y un sinnúmero de referentes e inspiraciones que hablan de su amor por la imagen –que veía andando por las calles de Carabobo, México o Nueva York– aparecen también en la exposición, cuyo título alude a una pieza inspirada en el disco homónimo desarrollado en conjunto por Willie Colón y Rubén Blades en 1977, cuando el ritmo de la salsa comenzaba a ser reconocido más allá de los bajos mundos, por considerarlo un género marginal.

En esa obra, ambos intérpretes aparecen abrazados en lo que parecería un ring de box y con el puño en alto en señal de victoria, apreciándose el apego del artista al trazo seco y una policromía primaria que descubre su pasión por el color.

El collage La venadita –una especie de rompecabezas– construye un lienzo que evoca El venado herido, de Kahlo, y la Virgen de Guadalupe, montadas en cientos de cartas de lotería, lo que constata su vínculo estrecho con la iconografía y la estética mexicanas: calaveras, corazones, cuchillos, lazos, moños y rosas en colores chillantes, al más puro estilo kitsch.

El autor es considerado esencial en los orígenes del arte conceptual de su país, por haber creado obras y performances inusuales, aunque sin renunciar al fetichista del objeto, al insistir en el uso del tricolor nacional y la santería.

Parte del trabajo de Zerpa está alojado en los museos del Bronx de Nueva York, de Las Américas, en Washington, y de Arte Moderno de San Diego, California, Estados Unidos, así como en el de Arte Carrillo Gil y de Arte Moderno de Monterrey, en México; de Arte Contemporáneo de Cali y de Arte Moderno de Bogotá, Colombia, y de Bellas Artes y en la Galería de Arte Nacional de Caracas, Venezuela.