Ante el aumento del número de violaciones y violencia sexual en diversas partes del planeta durante las últimas semanas, la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos invocó este jueves a los gobiernos de todo el mundo a redoblar sus esfuerzos para prevenir este flagelo, mejorar el acceso a la justicia y reparación para las víctimas, y a garantizar investigaciones penales inmediatas además del enjuiciamiento de los autores.

“A raíz de numerosos informes de horribles violaciones, sucedidas en diferentes lugares del mundo en las últimas semanas, como Algeria, Bangladesh, India, Marruecos, Nigeria, Pakistán y Tunez, entre otros, la gente se ha indignado justificadamente y ha pedido justicia para las víctimas y la adopción de medidas para prevenir agresiones sexuales,” explicó Michelle Bachelet.

La Alta Comisionada compartió el enojo de estas personas y se solidarizó con las víctimas, pero también expresó su preocupación ante los llamamientos y la aprobación de leyes que buscan aplicar penas crueles e inhumanas, aparte de la pena de muerte, para los responsables de estas acciones.

A modo de ejemplo citó la ley aprobada recientemente estado noroccidental de Kaduna en Nigeria, que pide aplicar la castración quirúrgica a los hombres autores de violación, la extirpación quirúrgica de las trompas de Falopio cuando los autores sean mujeres y la pena de muerte cuando la víctima sea menor de 14 años.

A esta legislación se le unieron similares iniciativas en Bangladesh, Pakistán y otros países.

La pena de muerte discrimina a las personas pobres

“El principal argumento en favor de la pena de muerte es que disuade que se comentan violaciones, aunque en la práctica no hay evidencias de que la pena de muerte disuada de cometer crímenes más que otras formas de castigo”, destacó.

Bachelet afirmó que “la certeza de recibir una pena, más que su severidad” es el principal modo de disuasión ante la comisión de un delito, pero que el problema clave en la mayoría de los países del mundo es que las víctimas de violaciones carecen de acceso a la justicia.

“Ya sea por estigma, miedo a las represalias, estereotipos de género arraigados y desequilibrios de poder, falta de formación de policías y jueces, por leyes que consienten o excusan ciertos tipos de violencia sexual o por la falta de protección para las víctimas”, denunció.

A la par, explicó que acciones como la castración o la extirpación quirúrgica de las trompas de Falopio, que violan la prohibición total de la tortura y de otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes según la legislación internacional sobre derechos humanos, no servirán para resolver los problemas anteriormente citados o para derribar las barreras como el acceso a la justicia, y que tampoco poseen ninguna función preventiva.

“De hecho, la pena de muerte discrimina de forma sistemática y desproporcionada a las personas pobres y más marginadas, además de resultar a menudo en violaciones adicionales de derechos humanos,” aseguró.

De este modo, para combatir el flagelo de la violación y otros tipos de violencia sexual, la Alta Comisionada instó a los Estados a seguir un enfoque centrado en la víctima.

“Es fundamental que las mujeres sean participantes activas en el diseño de las medidas para prevenir y combatir estos delitos, y que los funcionarios de orden público y judiciales reciban la formación pertinente para poder ocuparse de estos casos,” pidió Bachelet.