Close
Una manera distinta de leer...

Anna Magnani, itinerario de una mujer libre

En La Passione di Anna Magnani (The Passion of Anna Magnani), Enrico Cerasuolo describe la personalidad de este icono del cine italiano a través de su carrera de actriz. Un documental apasionante que revela el alma de una mujer que simbolizó la edad de oro del neorrealismo y encarnó un modelo de mujer libre.

¿Qué le llevó a interesarse por Anna Magnani?

En 2011, dirigí un documental sobre la historia de la Italia unificada. Tuve que hacer elecciones para contar 150 años de historia en dos horas y, desde el principio, la escena de la muerte del personaje de Anna Magnani en Roma, città aperta (Roma, ciudad abierta) se presentó como un punto de ruptura imprescindible. Quise conocerla mejor e intentar comprender las causas de su genialidad.

 

¿Qué es lo que más le impacta de su figura?

El equilibrio entre su instinto casi animal y su técnica, que proceden de un aprendizaje muy prolongado en el teatro. El neorrealismo utilizaba actores no profesionales y ella era como esos actores a pesar de ser una actriz profesional. En el teatro, había aprendido a domar la escena, a los demás actores y al público, haciéndole reír o llorar a su antojo.

 

¿De dónde procedía la fuerza de su carácter?

De su infancia. Nunca conoció a su padre y pasó muy poco tiempo con su madre. Toda su vida y su carrera podrían interpretarse como una búsqueda de amor. Este dolor obliga a un niño a encontrar su lugar en el mundo. Tuvo que aprender a desconfiar, a desarrollar un instinto de defensa que le fue útil pero que también le hizo la vida más difícil.

¿Qué tipo de actriz era?

Siempre era muy consciente de su personaje pero también de la película. Hacía muchas propuestas al servicio de la historia. En otro tiempo y otra sociedad, habría podido ser directora. En cambio, siempre siguió siendo una actriz de teatro, que prefiere dormir por la mañana y necesita energía para crear. Es también por este motivo que las restricciones de las producciones de Hollywood no se adaptaban a ella.

 

¿Cuál fue el punto de inflexión de su carrera?

Roma città aperta (Roma, ciudad abierta). Hasta ese papel, estaba considerada sobre todo como una actriz cómica. Con esta película, se convirtió en el icono del neorrealismo. El Óscar, en cambio, le cerró puertas en lugar de abrírselas, encasillándola en un estereotipo.

 

¿Cuál de los directores con los que rodó contribuyó más a su interpretación?

Roberto Rossellini. Ella dice que Roberto y ella hablaban el mismo lenguaje y creo que era el lenguaje de la curiosidad hacia la realidad y hacia las personas. Más allá de su historia de amor, la relación con Luchino Visconti fue muy fuerte e importante. Él la conocía bien y en Bellissima (Bellísima) le cedió todo el espacio creativo que ella necesitaba.

scroll to top