Analizan la historia del Museo Regional Michoacano

Cultura

Con una disertación acerca de las redes de poder político creadas en 1886 para inaugurar el Museo Regional Michoacano —hoy día el más antiguo adscrito a la red de museos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)—, así como aquellas que, en 1892, redujeron al mínimo dicho espacio y casi lo llevaron a su desaparición, inició el coloquio “La trama y la urdimbre de la antropología: ciencia, política y poder”.

Con sede en la Dirección de Estudios Históricos (DEH) del INAH, la actividad, coordinada por la investigadora Haydeé López Hernández, tuvo como hilo conductor los nexos tendidos, en diversos momentos de la historia de México, entre la política y disciplinas como la antropología, la historia, la etnografía y la arqueología, entre otras.

Un caso destacado se abordó en la ponencia ¿Revanchas políticas en Michoacán? Un gobernador inaugura un museo (1886), el que sigue lo frena (1892), en la que el investigador del Centro INAH Querétaro, Fernando González Dávila, abordó el contexto en el que, en 1886, la imposición —desde el gobierno de Porfirio Díaz— del general Mariano Jiménez como autoridad de Michoacán, generó en esta entidad un clima de enemistad entre los personajes cercanos al poder central, como Jiménez y el fundador del hoy Museo Regional Michoacano: Nicolás León Calderón, y aquellos de influencia a nivel local y regional, como Aristeo Mercado, quien por dicha injerencia federal vio impedido su ascenso a la gubernatura.

El favor de Jiménez y de Díaz, comentó el historiador, permitió al director del otrora Museo Michoacano, emprender en este recinto una serie de iniciativas que, en gran medida, replicaron los modelos del entonces Museo Nacional, de la Ciudad de México.

Así, en el recinto michoacano, Nicolás León creó áreas de estudio para cuatro principales disciplinas: historia, ciencias naturales, etnografía y arqueología; inclusive, abundó el ponente, fue en esa época cuando las colecciones de antigüedades del recinto pasaron de 473 a más de cinco mil piezas prehispánicas de las culturas de esa entidad.

“Nicolás León también aprovechó su cercanía con Jiménez, y los recursos que tal relación le aseguraba, para incluso crear los Anales del Museo Michoacano, publicación de tres números, publicados entre 1880 y 1882, que replicó como órgano de difusión cultural a los Anales del Museo Nacional, impulsados en la capital por Francisco del Paso y Troncoso”.

No obstante, los avances que el museo —en palabras del historiador del Centro INAH Querétaro— reportó durante la gestión de Nicolás León, y de que en los propios Anales del Museo Michoacano se incluyeron textos de autores como el propio Francisco del Paso o Joaquín García Icazbalceta, el cambio de poder en la gubernatura también supuso el final de la época de León como intelectual en la entidad.

De este modo, el gobernador Aristeo Mercado, quien permanecería en el cargo hasta la década de 1910, inició una campaña de descrédito dirigida a Nicolás León, misma que, luego de removerlo de su cargo, minimizó al mínimo la actividad del Museo Michoacano, el cual, de tener bibliotecas en activo, investigadores en taxidermia y otras disciplinas, así como investigaciones en etnografía y lingüística, se redujo a la mera exhibición de antigüedades arqueológicas.

“La decisión desafortunada de llevar al museo casi a su extinción”, concluyó el historiador, en gran medida detuvo también el desarrollo de las mencionadas ciencias en Michoacán, en una tendencia que no se revertiría sino hasta la década de 1930, con el impulso educativo y científico que devino junto con el régimen cardenista.