Alumnos de la Maestría en Diseño, Información y Comunicación de la Unidad Cuajimalpa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) trabajan en el proyecto Uruguay 25: tecnología ubicua para la representación y apropiación simbólica del espacio, con el cual buscan, entre otros propósitos, recuperar la memoria colectiva de este sitio ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

En el Segundo coloquio de maestrantes de la sexta generación del posgrado, Carlos Guerrero Millán, Pablo Sotres Calderón y Cristina Rivas Herrera explicaron que el edificio Uruguay 25 (de estilo ecléctico afrancesado construido en 1914) permanece desde hace 50 años cerrado y se encuentra en estado de abandono y deterioro, por lo que “mediante la apropiación simbólica” e histórica para frenar el deterioro en el recinto”.

Dicho inmueble se convertirá próximamente en un centro de experimentación en ciencias artes, humanidades y ciudadanía de la UAM, por lo que su estudio está dirigido a la visualización y recuperación de la memoria colectiva de la calle República de Uruguay, en el tramo del Eje Central Lázaro Cárdenas a la calle de Bolívar, especialmente, en el número 25.

Los elementos considerados para este trabajo son, además de la apropiación simbólica, las comunidades alrededor de la edificación y la tecnología ubicua –que es la inserción imperceptible de elementos tecnológicos al entorno cotidiano y a productos de uso diario–, que es justamente la aplicación que se pretende desplegar.

El proyecto corre de manera paralela al que impulsa la Rectoría General de la UAM por medio del desarrollo de una propuesta de tecnología ubicua para que otras comunidades se vinculen a este espacio arquitectónico.

En este contexto la pregunta de investigación es cómo hacer posible la apropiación simbólica del espacio que se encuentra en abandono mediante el rescate y la representación de la memoria colectiva.

La hipótesis planteada por el grupo sugiere que a través de la intervención de la tecnología ubicua en el espacio arquitectónico es posible vincular la memoria colectiva y crear lazos significativos entre el sitio y las comunidades relacionadas con él.

Los estudiantes explicaron que la metodología de trabajo que desarrollaron está basada en estrategias e investigaciones del Área de Diseño de la Información, “ya que permite un enfoque multidisciplinario, rescata herramientas de otras áreas como las etnografías y está orientada a la solución de problemas.

Como parte de las actividades desplegadas, los alumnos hicieron una bitácora de campo y en primera instancia acudieron a “observar cómo es el edificio, cómo es la gente, qué dinámicas se crean en la calle” y a partir de ello se generaron una serie de mapas.

Uno de ellos, por ejemplo, refiere las principales actividades de los predios aledaños al sitio, los cuales están dedicados a la venta de alimentos y tecnología, otros se enfocan en zapaterías, papelerías y restaurantes, y unos más al estacionamiento de autos.

Un factor importante en la calle es el sonido, pues hay mucho ruido, que cambia dependiendo de la hora y el día, y “parece que no hay habitantes en toda la cuadra”.

También se aplicaron entrevistas contextuales semiestructuradas para conocer los principales recuerdos, acontecimientos y edificaciones emblemáticas entre la gente que trabaja y convive diariamente en la cuadra.

“A partir de lo anterior detectamos a los informantes clave, es decir, gente que lleva varias décadas en la zona y que les ha tocado presenciar los distintos cambios que ésta ha sufrido, tanto sociales, como de giros económicos, declives e incluso temblores”. Con toda esta averiguación “queremos generar un grupo de informantes que pueda ayudarnos con la investigación”.

La idea central es crear contenidos vinculados con la memoria colectiva, “con este trabajo cualitativo que realizamos”, aunado a información muy puntual sobre el espacio, utilizando, por ejemplo, los escaparates “que generan cierta interacción entre el público y que se puede aplicar al edificio de República de Uruguay”.