Abierta al público la exposición Azúcares sacras: dulces rituales, en el Museo Mural Diego Rivera

Cultura
  • Primera exposición exhaustiva acerca de la tradición del dulce mexicano de alfeñique, desde la época prehispánica hasta la actualidad

En el Museo Mural Diego Rivera del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal) está abierta al público la exposición Azúcares Sacras: Dulces rituales, la cual reúne un total de 1,225 piezas, de ellas 1113 son dulces (alfeñiques) elaborados con azúcar que retratan la tradición del dulce mexicano, desde la época prehispánica, pasando por el virreinato, hasta nuestros días.

Organizada por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Inbal, a través del Museo Mural Diego Rivera (MMDR), la exposición cuenta con la curaduría de los especialistas Juan Coronel Rivera y Raúl Cano, quienes junto con el equipo del recinto hicieron una selección de entre más de 10 mil piezas.

La muestra está dividida en cinco núcleos que hacen un recorrido en el tiempo por los distintos momentos de la historia del dulce de azúcar mexicano. Además de las 1,113 piezas de alfeñique, la muestra se complementa con 71 piezas de arte popular, 24 de arte prehispánico, una pieza de marfil, tres cerámicas de Pedro Coronel, dos dibujos de Diego Rivera, cuatro pinturas—de Roberto Montenegro, José Chávez Morado, Naya Márquez y José García Narezo–, una fotografía—de Manuel Álvarez Bravo—y seis hojas volantes—de José Guadalupe Posada.

El jueves 15 de febrero, la directora del recinto anfitrión, Marisol Argüelles, comentó que la muestra –que abre el programa de exposiciones 2024 del museo— “exhibe por primera vez una vasta colección de alfeñiques que por décadas ha sido reunida con todo cuidado. Las obras provienen de una larga tradición que encuentra sus raíces en el arte precolombino y en la tradición artística extendida a lo largo y ancho del territorio mexicano”.

Con esta exposición—agregó–, el Inbal trabaja en una oferta amplia y plural en donde las narrativas del arte moderno y contemporáneo encuentran contrapeso en proyectos de carácter local, situados en lo comunitario y en la tradición viva.

Después de sortear contratiempos como la contingencia sanitaria –dijo Marisol Argüelles—quisimos concretar este proyecto desde hace cinco años, cuando se propuso la muestra. “Cumplimos ese objetivo aquí por muchas razones, una de ellas es porque parte de nuestra vocación está centrada en Diego Rivera, quien fue un gran coleccionista y quisimos hablar de la importancia del coleccionismo del arte canónico, pero también del coleccionismo de la gran cantidad de objetos que nos hablan de las tradiciones, de un arte que hoy se mantiene vivo y vigente, y de eso se trata la muestra”.

Por su parte, el co-curador Raúl Cano mencionó que esta es la primera vez que se presenta una exposición de arte mexicano, un tanto exhaustiva, en relación con el dulce tradicional mexicano, no al cotidiano, sino más bien a la dulcería ritual, la que se usa para el Día de Muertos, pero también la de la tradición relacionada con los sitios de peregrinación.

Lo que se busca es –agregó—mostrar una evolución que va desde el arte prehispánico a la actualidad y demostrar cómo la tradición no se ha roto, porque en las iconografías hay reminiscencias al arte prehispánico, del colonial y también la influencia asiática y africana, además de la introducción de nuevos paradigmas dentro del dulce ritual mexicano, con rarezas y efigies que no son comunes para este tipo de ofrendas.

Y recalcó: “Lo interesante de esta muestra es que será difícil que se vuelva a reunir tanta obra, porque sabemos que la azúcar se va desintegrando con el tiempo. Esta exposición será efímera, sí, pero es una de las más concretas por el número de piezas que contiene y que además muestran también la relación de México y Latinoamérica en materia de dulces tradicionales”.

El también curador Juan Coronel Rivera refrendó al agradecer al Inbal el hecho de acoger la exposición: “Se trata de una exposición que tienen como objetivo mostrar un arte efímero, pues de hecho, el 90 por ciento de las piezas va a desaparecer, porque no hay ninguna manera de conservar el azúcar. Hemos investigado todo, pero es imposible”.

Destacó asimismo que el conjunto de piezas tiene muchos vínculos, como lo indígena, lo mestizo, y cada una de las partes del recorrido va enseñando eso, pero, además, entre otros ejemplos, el hecho de que la calavera Catrina no es original de Diego Rivera o Posada, sino del artesano y escultor jalisciense Pantaleón Panduro.

Dicha pieza, que forma parte de Azúcares Sacras, perteneció a la colección de Fernando Gamboa, quien fue muy cercano a Diego Rivera. Así, hay muchos ejemplos en esta exposición que dialogan con el mural Sueño de una noche en la Alameda central, de Diego Rivera, dijo Coronel.

La exposición Azúcares Sacras: Dulces rituales está dividida en los núcleos: El episodio colonial y siglo XIX, que reúne esculturas de azúcar con influencia europea y que luego se conceptualiza como mestizo; El arte moderno, que integra dulces y alfeñiques, como las calaveras de azúcar; La actualidad toca a la puerta, que resalta diversas iconografías y temáticas que rompen con el ritual mortuorio e incorporan motivos de la lucha libre.

El cuarto núcleo denominado Comidas muestra la tradición de las ofrendas del Día de Muertos, desde lo novohispano hasta lo contemporáneo; y Dulce ritual latinoamericano, que da muestra de algunos ejemplos de dulce de países como Guatemala, Bolivia, Ecuador, Colombia y Nicaragua.

La exposición se realiza con la colaboración de colecciones particulares e institucionales, como el Museo Rafael Coronel, de Zacatecas; la Fundación Televisa; y el Museo casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo.

Azúcares Sacras: Dulces rituales se mantendrá en exhibición hasta el 17 de julio del año en curso y se puede visitar de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas en el Museo Mural Diego Rivera (Colón s/n, esquina Balderas, Centro Histórico).  Admisión: $45.00 pesos. Acceso gratuito a personas mayores de 60 años, menores de 13 años, jubilados, pensionados, personas con alguna discapacidad, profesores y estudiantes en activo. Los domingos la entrada es libre general.