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A Brother’s Love, la mirada de Monia Chokri

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Artista revelación en Les amours imaginaires (Los amores imaginarios) (2010) y Laurence Anyways (2012) de Xavier Dolan, la actriz francocanadiense Monia Chokri desvela su faceta de directora en Un Certain Regard, con un primer largometraje sobre las relaciones fraternales, A Brother’s Love.

Cuéntenos la génesis de su película.

En la génesis de A Brother’s Love se encuentra el deseo de contar la dinámica particular de la relación entre un hermano mayor y su hermana pequeña. Una relación con unos vínculos muy fuertes que yo misma he experimentado, pero que también he podido observar en varias «parejas» similares. A excepción de Love Streams (Corrientes de amor) de Cassavetes, no conozco ninguna otra película que trate de esta relación o, si lo hace, es sistemáticamente para sumergirse en el tema del incesto. Una relación entre hermano y hermana es, ante todo, amor puro, que se vive desinteresadamente. Este es el tipo de dualidad perfecta de la que quería hablar. Además, se trata de una reflexión del significado de la familia hoy en día.

 

¿Cómo fue el ambiente durante el rodaje? 

Al ser también actriz, con el paso de los años, me he dado cuenta de que el ambiente del rodaje estaba intrínsecamente ligado a la personalidad del director. Me hice la promesa de crear un ambiente alegre en el plató, en el que «respeto» fuese la palabra clave. Hacer una película es un privilegio, hay que ganárselo con talento, pero también hay que ser capaz de tener en cuenta a quienes nos rodean.

 

¿Qué nos puede decir de sus actores?

En esta película, he tenido el privilegio de trabajar con mis mejores amigos. Anne-Élisabeth Bossé, en el papel principal, Évelyne Brochu, que interpreta a Éloïse, y Magalie Lépine-Blondeau, en el papel de Anabelle Lajoie, forman parte de mi círculo más íntimo. Al igual que Mani Soleymanlou y Patrick Hivon. Además de ser amigos cercanos, los considero los mejores actores de su generación. «Stradivarius» dotados de una gran generosidad. Soy muy exigente en la dirección de los actores, pero sé que, cuando un actor se siente querido y tranquilo, se convierte en un actor libre.

 

¿Qué le animó a ser directora? 

Llegué a la dirección a través de la escritura. Hace ocho años, empecé a escribir un largometraje con la idea de dárselo a un director para que llevara a cabo el proyecto. Sin embargo, cuanto más escribía, más claras me parecían las imágenes y la puesta en escena. Fue en aquella época cuando conocí a mi productora, Nancy Grant. El día que cumplí 30 años, me regaló su tarjeta de visita, en la que había escrito a mano «Vale para la producción de un cortometraje con todos los gastos pagados». ¡Fue el mejor regalo de mi vida! Escribí Quelqu’un d’extraordinaire y me di cuenta hasta qué punto me llenaba este oficio desde el punto de vista creativo.

 

¿Qué opina del cine quebequés?

En la última década, con, por un lado, Denis Villeneuve y Jean-Marc Vallée, que se han convertido en directores de renombre en Estados Unidos, y por el otro, Xavier Dolan y Denis Côté, que se han abierto camino en Europa y Asia, el cine mundial ha puesto su mirada en nuestro pequeño enclave francófono y hemos experimentado un fuerte interés por nuestro cine. Para una población de 8 millones de habitantes, hacemos un cine prolífico, diversificado y ambicioso, a pesar de que, la mayoría de las veces, se haya hecho con muy pocos recursos.