A 21 años de su fallecimiento, la obra de Octavio Paz nutre la literatura mexicana y universal

Cultura

Ganador del Premio Nobel de Literatura (1990), Octavio Paz ha sido uno de los poetas mexicanos más reconocidos, tanto en México como en el extranjero. Destacó dentro del ámbito poético, ensayístico, narrativo y se desarrolló en el terreno  de la traducción, con lo que su legado enriqueció  la cultura mexicana del siglo XX.

Ávido crítico de la política y de la  cultura mexicana, formó parte del Servicio Exterior  como embajador de México en París a finales de 1945. El escritor se desempeñó también como diplomático en Nueva Delhi, India, país que resultó fuente de inspiración para el poeta que, luego de seis años de residencia, publicó Vislumbres de la India (1995).  Fue encargado de negocios de la Embajada de México en Tokio, donde permaneció cinco meses.

En cuanto a su trabajo como biógrafo y ensayista, además de su inmensa obra, destaca su profunda labor plasmada en su libro Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe (1982), que al generar polémica entre los estudiosos de la obra y la vida de la monja jerónima, redimensiona la obra de esta escritora fundamental y atrae la mirada hacia la visión del poeta desde la riqueza y la libertad que ofrece el ensayo.

El autor de El laberinto de la soledad, escrito en 1948-49, e inscrito “la filosofía de lo mexicano” cuyo origen partió de la confusión y le necesidad de ordenar el mundo, como lo publicó Alejandro Rossi, es un texto esencial que al analizar el destino de México, su historia y sus habitantes, ha sido considerado una guía para reflexionar sobre quiénes somos, cómo y por qué, incluida esa sensación de orfandad, presente en México durante siglos.

Piedra de sol, El arco y la lira, Salamandra, entre otros títulos, conocidos hoy como clásicos de la literatura contemporánea, siguen la vía de la revelación sobre temas que solicitan la mirada actual de viejas y nuevas generaciones.

Octavio Paz recibió una diversidad de premios y distinciones a nivel internacional por su obra, entre éstos el Xavier Villaurrutia 1956, el Internacional de Poesía 1963, en Bruselas; el Nacional de Ciencias y Artes en Lingüística y Literatura 1977, el Cervantes 1981, así como el Internacional Alfonso Reyes en 1985, y en 1990 obtuvo el Premio Nobel de Literatura. Para este galardón el poeta nacido en Mixcoac pronunció su discurso titulado La búsqueda del presente.

El 19 de abril de 1998 Octavio Paz falleció en la Ciudad de México, desde donde su obra se redimensiona y sus charlas, además de su correspondencia ofrecen material de análisis, reflexión y polémica, que enriquecen el avance y la preservación de la literatura mexicana. Su obra conforma un legado fundamental para los mexicanos y es punto de referencia para  la literatura y la lengua española en el ámbito internacional.