1° de marzo Día Internacional de la Cero Discriminación

Metrópoli

En el marco del “Día Internacional de la Cero Discriminación”, que se conmemora cada 1° de marzo desde 2014, el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED) se une a la campaña mundial de ONUSIDA que en este 2024 lleva por lema “Para proteger la salud de todas las personas, hay que proteger los derechos”.

En este sentido se pronuncia a favor de continuar trabajando entre los distintos actores sociales, legislativos y gobierno para armonizar la legislación en contra de la criminalización hacia las personas que viven con VIH en México y cumplir con los más altos estándares internacionales de derechos humanos a los que el Estado se ha comprometido.

Este día fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el marco del Día Mundial del Sida en 2013, y tiene como objeto la promoción del derecho de cada persona a vivir una vida plena independientemente de cualquier característica personal y/o condición social tales como origen étnico o nacional, sexo, género, condición social, económica, de salud física o mental, jurídica, religión, apariencia física, características genéticas, situación migratoria, embarazo, entre otras.

En el informe “El camino que pone fin al sida: Actualización mundial sobre el sida 2023” realizado por de ONUSIDA, refiere que los países que dan prioridad a las personas y las comunidades en sus políticas y programas lideran el camino para acabar con el sida para el 2030.

Actualmente, de acuerdo a ONUSIDA, solo cinco países han alcanzado las metas de la cascada del continuo de atención del VIH, la cual señala que el 95 por ciento de las personas que viven con VIH conocen su estado serológico, el 95 por ciento de las personas viviendo con VIH reciben tratamiento retroviral y el 95 por ciento de las personas viviendo con VIH consiguen la supresión del virus. En este sentido refirió que, a finales del 2022, México obtuvo un porcentaje del 73-62-58, correspondientemente.

Aunado a lo anterior, un elemento para dar respuesta eficaz al VIH es garantizar que los marcos jurídicos y políticos no vulneren, por lo que se requiere eliminar leyes discriminatorias o habilitar aquellas que protejan los derechos. Conforme al informe antes mencionado, existen 143 países que penalizan o persiguen de algún modo la exposición, la no revelación o la transmisión del VIH.

Es importante mencionar que la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha determinado que las normas contienen una parte valorativa que conlleva narrativas sobre la perspectiva con que el ordenamiento jurídico juzga un acto o un hecho. Por tal razón, las leyes no sólo regulan conductas, sino que también transmiten mensajes que dan coherencia a los contenidos normativos que establecen, incluso prejuicios contra un sector discriminado.

Como consecuencia, las leyes y políticas que castigan y discriminan a los Grupos de Atención Prioritaria -como las mujeres, personas LGBTQ, trabajadoras sexuales y usuarias de sustancias psicoactivas- obstaculizan su acceso a la prevención, las pruebas, el tratamiento y la atención del VIH.

En esa misma línea, en enero del presente año, el Congreso de la Ciudad de México derogó el delito de peligro de contagio dispuesto en el artículo 159 del Código Penal para el Distrito Federal, y modificó los artículos 76 y 130 del mismo, con el fin de eliminar la estigmatización y la criminalización de las personas que viven con VIH. Sin embargo, actualmente existe este delito o figuras similares en el Código Penal Federal y sus homólogos a nivel local en los estados de la República Mexicana, a excepción de Nayarit y un estado que nunca lo tuvo, San Luis Potosí.

Cabe señalar que el delito de peligro de contagio tuvo como fin regular la salud pública y la salud sexual desde lo penal. Este fue tipificado por primera vez en la década de 1940 con el fin de orientar la política de salud sexual relacionada con la sífilis. Posteriormente se adiciona el término “enfermedades incurables” al artículo, derivado del desconocimiento, el miedo y el estigma sobre el VIH así como la homofobia.

A pesar de los avances biomédicos en la materia, a nivel sociocultural el estigma y los prejuicios negativos siguen aumentando el riesgo de adquirir el VIH y desarrollar el sida y otras comorbilidades. Por su parte, la discriminación y la violencia vulneran la integridad y bienestar de las personas al negar el acceso a derechos como la salud, educación y justicia.

Por ello, es importante redoblar esfuerzos para generar estrategias informativas sobre el VIH, su detección y oportuna atención. De la misma forma, desarraigar, a partir de la educación sexual, los prejuicios y estigmas asociados al VIH.